Taoísmo Filosófico: ¿Qué es, cómo surge y cuáles son sus características?

¿Qué es el Taoísmo Filosófico?

Procedente del Taoísmo, esta rama se enfoca en un sistema de pensamiento fundamentado en el Tao, traducido usualmente como “El camino”, o “La vía”. Sin embargo, es tomado como una concepción metafísica que señaló Lao Tsé, personalidad china y filósofo, dentro de su obra Tao Te Ching.

Se caracteriza y distingue del Taoísmo por la forma en la que funciona el Tao, dado que en esta tradición hace referencia al modo en el que funciona el universo. Puede aparecer en ocasiones como dios en el sentido filosófico. 

Palabras clave: Taoísmo, Taoísmo Filosófico, Yin Yang, Tao 

Historia y desarrollo del Taoísmo Filosófico

Si bien se desconoce el momento exacto en el que surge el Taoísmo Filosófico, es posible conocer el desarrollo que tuvo dentro del Taoísmo y las fases por las que pasó y que permitieron su evolución con el paso del tiempo. 

Las fases del Taoísmo Filosófico son: 

Primera fase: aparece Yang Chu, el filósofo que propone una filosofía similar a la de Diógenes y Epicuro. Se caracteriza por ser una filosofía hedonista o cínica, aunque establece la felicidad o eudaimonia, como el principal placer espiritual. 

Segunda fase: aquí aparece Lao Tse, que lleva el Taoísmo a la más alta expresión dentro de la tradición. Desarrolla una serie de elementos que se van a instalar casi permanentemente dentro de la doctrina y la filosofía. 

Tercera fase: finalmente aparece Chuang Tzu, considerado como uno de los pensadores más importantes de la historia de China. Se dice que su personalidad oscura y secreta, en algunos casos, impide conocer detalladamente sus ideas. 

Luego de Lao Tzu, en el Taoísmo Filosófico el representante de más relevancia fue Chuang Tzu, cuya principal coincidencia tiene que ver con la relación del ser humano y el Tao, así como el Tao con el universo. De ahí todo el esquema de concepción sobre el Tao. 

Principios, creencias y enseñanzas del Taoísmo Filosófico

Una gran parte de la tradición Taoísta y en ella el Taoísmo Filosófico está basado en el valor del seguimiento del tao, que en otros casos es llamado te, que hace referencia a virtud, esto a partir de los argumentos del Yin y Yang. Allí, cada una de las acciones que se realicen tienen una reacción que surge de manera natural, una reacción que no es posible evitar y que se mueve en el interior de las manifestaciones del tao. 

Objetivo del taoísta filosófico 

Su intención está basada en: vivir intentando conservar y mantener el dinamismo de la vida, a la vez que se evita derrocharla de forma inútil, con frecuencia por el conflicto y la fricción, aspectos agotadores en los que puede estar representada. 

¿Cómo se logra?

A partir de una vida en armonía con el Tao en todas las formas, esencialmente en el camino de la sociedad, en el camino de la naturaleza y en el camino que llevamos personalmente. 

Creación del universo 

Uno de los ejes más importantes sobre los que se posan los fundamentos del Taoísmo Filosófico es la declaración hecha por su representante, en la que menciona que el Tao es el creador del cielo y la tierra. No obstante, no debe entenderse tomando la misma figura de lo que significa Dios para el cristianismo. No se trata de un dios personal, sino un elemento que se armoniza con la filosofía planteada por Chuang Tzu. 

En este sentido, el Tao es un principio y no una persona, incluso una fuerza impersonal que se encuentra más allá de la diferenciación. 

Wu-Wei, la armonía con el Tao 

Dada la importancia de mantener la armonía con el Tao, los seguidores del Taoísmo Filosófico han denominado wu-wey a esta acción de armonía con él. Hace referencia a “falta de acción”, pero dentro de la práctica, implica que no se tome alguna acción que vaya en contra de la naturaleza. De esta manera, la acción dentro del modo wu-wey se refiere a la acción donde el conflicto y la fricción están incluidas dentro de las relaciones interpersonales, conflictos interiores de la psiquis y en la naturaleza.

La visión sobre el Tao 

Para esta tradición del Taoísmo, el Tao tiene una condición de carácter inmaterial, por lo que no es espiritual y tampoco materialista. Por su parte, el Tao se observa como una guía del ordenamiento cosmológico que nace en sí mismo desde lo metafísico y tiene la capacidad de transformarse y adoptar formas físicas. 

Es decir, el Tao es un concepto metafísico más enriquecido en cualidades que visto como un ente completamente material. 

El Tao y la fuerza 

Para el Taoísmo Filosófico el tao es también visto como la fuerza, la cual es definida desde tres estancias, las dos primeras fuerzas se complementan de manera simultánea, mientras que la tercera no es posible conocerla en su totalidad: 

Fuerza positiva: el Yin, que es creativa, atractiva, femenina y pasiva. 

Fuerza negativa: el Yang, que es destructiva, repulsiva, masculina y activa. 

Fuerza neutralizada: es el Tao. 

El conocimiento verdadero

Para el Taoísmo Filosófico, que basa su estructura en el relativismo, el verdadero conocimiento no puede ser expresado a través de las palabras, como también lo menciona Lao Zi, de manera que los filósofos chinos de la época de auge de esta tradición, no se concentran en la escritura de largos textos que intenten explicar su filosofía a detalle y sus conocimientos. 

Este tipos de Taoísmo considera que cada ser humano debe construir su propio conocimiento, aunque puede recibir influencias o acercamientos del tao acerca de lo que no puede ser expresado de forma explícita. 

La realidad en el Taoísmo Filosófico

Similar a lo que sucede en el Taoísmo, la realidad se percibe de forma subjetivo, de manera que la realidad depende de lo que el ser humano puede percibir, pues es “su propia” realidad. Además de ello, los filósofos sostienen que no es posible conocer la totalidad del universo, dado que el ser humano es parte de él. 

En últimas, intentar conocer el universo es un caso fuera de contexto, imposible dado que estamos dentro de él. 

La moralidad en el Taoísmo Filosófico 

Esta tradición señala que a medida que cada ser humano es sincero, tiene la posibilidad de reconocer la distinción objetiva que existe entre el bien y el mal dentro del contexto de la moralidad. Así, las distinciones no están sujetas a las preferencias, intenciones o sentimientos, pues son esenciales para la realidad subjetiva. 

Sin embargo, el Tao no puede establecer la diferencia entre el bien y el mal moral, y de hecho, no puede usarse para distinguir los valores objetivos. 

El ser humano 

Consideran que los seres humanos cuentan con atributos tales como las emociones, el intelecto y la voluntad, pues tienen la capacidad de sentir, pensar y realizar una acción en función de su voluntad. Sin embargo, aunque el Tao es impersonal no cuenta con estos atributos que solo le concierten a los seres personales. 

Este tipo de Taoísmo se centra bien en una percepción distinta del Tao, pero también en un concepto distinto de la realidad, donde no hay una división entre lo que se observa y el observado. La realidad no es algo distinto a lo que cada uno puede percibir. 

La práctica del Taoísmo Filosófico se concentra en alcanzar la inmortalidad y la armonía con el Tao no a través de la reencarnación, como sucede en la mayor parte de las tradiciones religiosas, sino por medio de la longevidad en plenitud, una armonía con la naturaleza, un desarrollo y un mejoramiento no solo personal, sino que también suele ser colectivo.