Orfismo, entre tradiciones religiosas griegas y la nueva visión del universo

Orfismo: origen, creencias, teogonía y textos órficos

 

¿Qué es el Orfismo? Es una corriente religiosa que nace en el Neopaganismo y que se vincula directamente con Orfeo, a quien se le considera el maestro de los encantamientos, además de ser músico y poeta. Este movimiento surge en la Antigua Grecia, alrededor del siglo VI antes de nuestra era.

El Orfismo cree que la naturaleza humana contiene una dimensión negativa que está representada por el cuerpo, y una naturaleza de dimensión positiva que es el alma, la cual posee un carácter divino y es inmortal. A través de la práctica de rituales de ascetismo y de purificación, se pretende renovar los cultos dionisíacos para la eliminación de la dimensión negativa y así, poder liberar el alma, la parte positiva para que alcance su salvación total sin volver a mezclarse con el lado negativo.

 

Origen de la religión órfica

Aunque si bien sus raíces exactas aún son bastante confusas, estudiosos señalan que su origen se sitúa hacia la mitad del siglo VI antes de Cristo, aproximadamente, momento desde el que se empiezan a registrar puntos de contacto con las comunidades religiosas y el mundo griego, las cuales manifestaban varios aspectos místicos relacionados con Orfeo.

Las enseñanzas que empiezan a gestarse se propagan entre los círculos que terminan por dejar un legado intelectual realizado por uno o varios investigadores, dejando revelaciones del profeta Orfeo, y que no se enfocan en aspectos de la razón en el sentimiento religioso o la fantasía. Particularmente, el Orfismo inició como una teoría en la que se distinguen dos dominios principales: por un lado está el de las doctrinas vinculadas a la creación del mundo, y por otro, la creencia en el alma. Las dos fuentes de información permiten que surja el mundo que cobija los poderes personificados, y que, encarnan dominios parciales acerca del “Todo”, como el Eros, pero también aspectos como el tiempo, el día y la noche, el desarrollo de la generación sexual a partir de poderes personales, entre otros. En otras palabras, las especulaciones acerca de la cosmogonía, no toman mayor relevancia para lo que será el desarrollo de la filosofía griega más adelante.

En cuanto a la significación histórica que existe sobre el Orfismo, esta se encuentra ligada a la doctrina del alma. En la mística se construyen sus bases acerca de la concepción del alma desde la que se encuentra una fuerte oposición que la enfrenta con el cuerpo. El sentimiento acerca de esta oposición eran conceptos que sólo se desarrollaron en el territorio griego como resultado de la experiencia del éxtasis, y el culto orgiástico que se hacía en honor a Dioniso. Con el triunfo de la religión a Dioniso, se activa la vida afectiva también, la cual aumenta la creencia en el alma, de manera que se empieza a desarrollar el pensamiento acerca de que el alma tiene que ser purificada del cuerpo, de manera que debía liberarse de un agente que la contaminaba. Esta teoría surge con la influencia de las ideas catárticas que dominaban en ese entonces, las cuales propugnaban que el ser humano debía purificarse de manchas que evidenciaban los poderes demoníacos.

Poco a poco empezó a formarse el sentimiento que sometía al cuerpo y al alma a una oposición concreta bajo una profunda distinción valorativa entre los dos elementos del ser humano, una de las más fuertes creencias en las que se basa el fundamento de la religión órfica. También está otra distinción fundamental de la corriente religiosa que consiste en la aparición de la conciencia acerca del pecado, y en este sentido, una nostalgia relacionada con la salvación, la cual surge dentro del alma de personas atormentadas. Es así que nace la respuesta de la ascética para liberar el alma del cuerpo, dentro del mundo de los sentidos, que sería el origen divino de acuerdo al sentimiento de una culpa pasada en la existencia terrenal.

El centro del Orfismo está ubicado en Atenas, aunque también aparecen otras zonas relevantes para la instalación de la religión como Sicilia y Grecia. Dentro de los hallazgos arqueológicos están las láminas de oro que se encontraron cerca de la antigua Turios y en Petelia, hallados en tumbas que datan entre los siglos IV y III antes de Cristo, donde, según el texto de los hexámetros, hay una especie de grabados en ellas de lo que se deduce que se entregaban a los muertos como una forma de mostrarles el camino que debían seguir para que fueran reconocidos por las deidades de la muerte en el más allá.

Por otro lado, las creencias se recogen dentro de las narraciones sagradas que datan en el siglo III antes de Cristo, donde Heródoto habla de los pitagóricos, pero también de los órficos, como quienes participan activamente en las prohibiciones centrales del momento. No obstante, también aparece con Platón, pues se considera que se vinculó con las revelaciones del Orfismo y los oráculos, además de Aristóteles, de quien se conoce que manejó las Narraciones Órficas. Es así que la denominación del Orfismo, dentro del mundo griego, evidencia una presencia importante, esencialmente dentro de su forma como secta, razón por la que no debe confundirse como un tipo de percepción de Grecia en relación con el Universo o una perspectiva de la formación y creación de la vida.

Representante del Orfismo: Orfeo

Orfeo es el creador de los instrumentos musicales conocidos en la Antigua Grecia, entre los que se destacan principalmente la cítara y la lira, los cuales usa para rendir homenaje a las nueve musas. A través de la música, Orfeo podía dominar la voluntad de los seres vivos, incluso también podía dominar a los dioses, así como objetos y elementos, según la mitología.

Relacionando el mito de los Titanes, la ascética ha fijado otro objetivo, dado que las principales características del Orfismo estaban vinculadas al juicio del final de las almas en el Hades, lugar en el que a los piadosos se les puede conceder su premio en un banquete, mientras que los impíos reciben un castigo en un pantano, lugar en el que deben depositar agua en una criba y llevarla a otros espacios eternamente. Al lado del trono de Zeus se encuentra Dike, la diosa de la Justicia. De esta manera, la doctrina de la posibilidad de una retribución en el más allá es una de las partes más importantes dentro del conjunto de creencias del Orfismo.

Para lograr escapar de los castigos en el Hades, los temerosos ofrecían a los dioses del infierno ofrendas, plegarias y sacrificios con los que esperaban que se les liberara de todo tipo de culpa, no solo a quienes aun estaban vivos, sino también a quienes ya habían muerto.

Se cree que Orfeo desciende del Hades porque desea encontrar a su esposa llamada Eurídice, quien había muerto a causa de la picadura de una serpiente que la ataca en su intento por huir de la persecución de Aristeo. Dado que Orfeo tenía el poder de influir sobre los seres vivos con la música que creaba, consigue que los dioses le devuelvan a su esposa, no obstante, le ponen una condición para ello. Orfeo debía irse primero sin volver su cabeza hasta que haya traspasado las puertas del infierno, sin embargo, su inquietante curiosidad lo obliga a girar su cabeza y no cumple con la condición que le habían puesto los dioses, razón por la que pierde de nuevo a su esposa.

Según la leyenda, Orfeo muere en las manos de todas las mujeres que se sentían humilladas por la fidelidad pura que éste le guardaba a su esposa Eurídice y que pretendían su amor. Otra versión dice que Orfeo muere fulminado por Zeus, luego de haber revelado lo que vio en el interior del Hades a un grupo de iniciados en el Orfismo.

Principios, creencias y conceptos del Orfismo

Una de las principales características de esta religión es que cuestiona la religión oficial de las ciudades helénicas, en especial en dos aspectos: por un lado el pensamiento teológico, y por otro, las prácticas y las conductas. Es así que, el Orfismo puede definirse como una religión de textos con interpretaciones cosmogonías y teogonías que no dejan de producir.

A continuación presentamos algunas características generales del Orfismo:

  • El Orfismo también es conocido como Misterios Órficos
  • Su creación se inspira en el mito de Orfeo
  • El Orfismo confronta las tradiciones religiosas de la ciudad griega con una nueva concepción del ser humano, su destino y el Universo
  • Se cree que los males del hombre están vinculados con su doble naturaleza: la dionisíaca y la titánica.
  • Se cree en la reencarnación y en la inmortalidad del alma.
  • El credo órfico se basa en la mitología la teogonía y la teoría soteriológica.
  • Sus creencias también proceden del culto a Apolo, uno de los dioses griegos.
  • Consideran que el alma solo puede tenerse si se conserva en un estado puro.

Teogonía del Orfismo

La teogonía de esta corriente religiosa recoge también teogonías orientales y le concede un lugar importante a todas aquellas divinidades que fueron marginadas por la teogonía de Hesíodo, entre los que están Fanes, el Tiempo y Nix. Así mismo, la teogonía órfica menciona el Huevo Cósmico, también conocido como el Huevo del Mundo, usado dentro de los mitos de la creación de varias culturas y varias civilizaciones, incluyendo el Reinado de Dioniso.

La mitología del Orfismo se encuentra en una gran variedad de textos que lo recogieron en distintas épocas y que se encuentra constituida por fragmentos diferentes que inician con partes de poemas muy antiguos y glosas de la época tardía donde también viven varias influencias filosóficas.

Según Damascio, en el Orfismo aparecen tres versiones de su teogonía, las cuales están compuestos por elementos antiguos, organizados de la siguiente manera:

Primera versión: en el principio existía Chronos, el Tiempo, posteriormente estuvo Éter, el Caos. Luego aparece el Huevo, el cual se fecunda a sí mismo para dar origen a Phanes, que sería el dios creador del mundo y que devora posteriormente a Zeus. Esta primera versión estaba relacionada con la Teogonía hesiódica en la que Metis, la inteligencia, era devorada por Zeus.

Segunda versión: en esta, la Noche es el principio de todas las cosas, mientras que el Agua y la Tierra son quienes dan origen al Tiempo que nunca se envejece. Una serpiente con cabeza de toro y de león, la Necesidad, Ananke y Adrasteia, procederían de Éter, el Caos, el Huevo primigenio, el Erebo y el Protogonos.

Tercera versión: una última versión diría que el Tiempo es el principio de todas las cosas y que procede de Persia. A esta se suma la creencia en el Huevo cósmico, una de las más frecuentes dentro de los pueblos primitivos, especialmente.

El credo del Orfismo

Este credo propone una interpretación nueva del ser humano, el cual está compuesto por un alma indestructible que trasciende y sobrevive a los premios o castigos en el más allá, también por el cuerpo. Una de las figuras con las que se suele representar este credo es Homero, aunque en él el cuerpo era el verdadero yo del ser humano, cuestión que difiere con el pensamiento órfico, dado que en él se considera que el alma es lo esencial del ser y lo que debe cuidarse siempre para lograr la salvación.

Los órficos se caracterizaron por unir creencias procedentes acerca del culto al dios Apolo, una de las principales deidades dentro de la mitología griega, además de otros aspectos que se vinculan a la creencia en la reencarnación. En el Orfismo se cree que el alma se mantiene, siempre y cuando se conserve en un estado puro, razón la que usan a Dioniso como un elemento que es capaz de purificar su alma, y que poco a poco pasa a ser la figura principal de las creencias de la corriente.

La concepción del cuerpo: para el Orfismo el cuerpo no es más que una especie de vestido, o un habitáculo temporal en el que yace encarcelada el alma. Algunos ven el cuerpo como una tumba para el alma. Con la muerte, el alma puede desprenderse de la envoltura terrenal que la encierra y llegar al más allá para poder recibir los premios o castigos, según corresponda, e incluso iniciar algunas reencarnaciones en otros cuerpos que pueden o no, ser de seres humanos, y de esta manera lograr la purificación divina y finalmente reintegrarse dentro del ámbito divino.

La reencarnación: en el Orfismo la reencarnación es considerada un tipo de mal que bien puede evitarse con la práctica del ascetismo, forma en la que se puede conseguir la liberación de lo dionisíaco de lo que está influenciado por el poder titánico. El alma, del cuerpo.

La transmigración de las almas: es una de las creencias base del Orfismo, la cual se combina también con los premios y los castigos luego de la muerte, la cual viene también de una especie de emancipación progresiva del ser humano ante el genos en el momento en el sustituye el punto de visto en el que los hijos pueden expiar de las culpas a sus padres. En el más allá, los iniciados reciben un gran banquete donde tendrán un estado de felicidad completa, mientras que los malvados se irán directamente para el Hades para completar una serie de reencarnaciones hasta que queden finalmente libres de sus culpas.

Expiación de la culpa: para esta corriente, la expiación de la culpa se cumple con la práctica alimentaria ligada a la dieta vegetariana. Esto va de la mano con la creencia y el precepto de la prohibición de derramar sangre de cualquier ser vivo, tanto de seres humanos como de animales, así como tampoco vestirse con pieles de animales. Los seres humanos creyentes de esta corriente deben vestir con fibras vegetales de color blanco procedentes de fibras como el lino.

La moral: para evitar que el ser una vez fallezca caiga en el castigo y la reencarnación sucesiva, es necesario que lleve una vida de acuerdo a los preceptos de la moral del Orfismo, así como llevar una vida ascética en la que pueda liberarse de todo tipo de ataduras sobre su cuerpo. Este proceso incluye la observancia de tabúes y el cumplimiento de ritos para la purificación, así como otros aspectos clave de su estilo de vida ligados al estudio de los textos más importantes de la religión neopagana.

La iniciación: es uno de los procesos más importantes de la religión, a través del cual el creyente aprende la forma correcta de actuar y una serie de instrucciones acerca de la conducta que debe seguir cuando su alma alcance el más allá en la muerte. A esto se suma que la iniciación requiere de honrar los textos iniciáticos recogidos en la corriente.

Las ofrendas: generalmente las ofrendas del Orfismo siempre se trataban de alimentos como las tortas de miel o las frutas, y nunca podían ser cruentas. En cuanto a los ensalmos, estos estaban ligados con la magia y su práctica implicaba el uso de laminillas de oro en la que estaban escritas una serie de instrucciones para los que morían en su camino en el más allá. También se usaban amuletos cuyo fin principal era la protección. Luego de la ofrenda se realizaba un gran banquete con alimentos y vino, donde la bebida era el principal símbolo de la liberación, a menudo conocido como el licor de la inmortalidad.

La representación sacra: se trata de un drama que es trabajado y usado como un elemento para la formación de los textos sagrados dentro del Orfismo. Son una serie de representaciones que incluyen elementos simbólicos de la corriente, entre los que podían aparecer los juguetes del niño Dioniso, una cesta, una corona, luz y fuego como elementos purificadores, entre otros.

Forma de vida órfica

Toda persona que opte por seguir el modo de vida del Orfismo, se presenta inicialmente como un individuo, pero también como un marginado. Se postula la figura de un ser humano errante y que semejante, irá de ciudad en ciudad proponiendo los elementos y caminos para encontrar la salvación. Los miembros de la secta del Orfismo se mantienen al margen de la política.

En la iniciación de la religión, el ser recibe una guía de salvación, razón por la que en el más allá, aquellos que estén iniciados ya tienen una especie de contraseña con la que pueden identificarse y con la que deben presentarse ante los dioses de ultratumba, además de hacerlo con un saludo amistoso, así como está indicado dentro de las laminillas órficas con las que se entierran quienes mueren. Se trata de unas laminillas áureas en las que se apuntan instrucciones para que se realice de manera correcta la catábasis, el descenso, y así poder ingresar en el Hades, en la que hay instrucciones como: proclamarse como un ser inmortal, no beber de la fuente del Olvido, entre otras.

La purificación del alma

El proceso de purificación no siempre se realiza de la misma forma, razón por la que puede ser largo e incluso pasar por varias transmigraciones del alma o también conocido como metempsicosis. Es por ello que en el Orfismo, el ser humano no debe derramar sangre de ningún ser vivo, dado que también dentro del cuerpo de un animal puede vivir un alma de un ser humano e incluso de alguien de su familia.

Las ceremonias órficas

En esta religión, las ceremonias reciben el nombre de Teleté, las cuales se realizan por el signo secreto vinculado a los sacerdotes y a los iniciados. En las ceremonias órficas se realizan ritos, llamados orgías, así como ofrendas y procesos de purificación. En todas ellas, el objetivo principal es el de la liberación personal del fiel.

 

Textos del Orfismo

Al ser una religión de textos, la literatura parece elaborada en contra de la teología que dominaba entre el pueblo griego, en otras palabras, esencialmente en contra de la teología de Hesíodo. Es una literatura que no puede separarse de un género de vida, así como la ruptura con el pensamiento oficial gesta diferencias en relación con las conductas y prácticas religiosas.

La expresión del credo incluye la participación de la mitología en áreas definidas, como la teogonía, que no es la de Hesíodo, y la teoría soteriológico, en la que se habla del destino del alma, una de las principales preocupaciones del creyente en esta religión.

Según uno de los mitos más importantes para esta religión, los antiguos Titanes bestiales atentan contra la vida de Dioniso, quien era hijo de Perséfone y Zeus, de manera que los soberbios titanes atraen al niño con juguetes brillantes hacia una trampa. Allí lo descuartizan, lo cocen y finalmente lo comen. Al enterarse de esto, Zeus los castiga con su rayo y solo el corazón del dios se salva, del cual resucita el nuevo hijo de Zeus. Dado que los Titanes son fulminados, de sus cenizas y la mezcla con la tierra surgen los seres humanos, los cuales contienen dentro de sí un elemento titánico y otro dionisiaco. Es así que los seres humanos nacen con algo de culpa de la antigüedad y buscan purificarse en la nueva vida sin que ello implique el derramamiento de sangre de seres vivos como animales y otros seres humanos, pues su purificación consiste en que al final de su existencia, el alma se liberará del cuerpo en el que permanece encarcelada y podrá, posteriormente, reintegrarse al mundo divino del que viene.

Láminas áureas: es uno de los elementos más importantes para los órficos, ya que en ellas está escrito una serie de instrucciones para el muerto. Estas son procedentes de tumbas encontradas en Creta y en Grecia que pertenecen al tratamiento del alma del muerto y que datan en períodos anteriores al Helenismo. Las láminas áureas evidencian la secta ritual de las creencias del Orfismo acerca de la creencia de la vida después de la muerte y en este sentido, la inmortalidad del alma.

Es importante destacar que el Orfismo tuvo una gran influencia dentro de la filosofía de los pitagóricos, además de permear también la filosofía de Empédocles y de Heráclito. De hecho, Platón toma del Orfismo la creencia sobre el alma inmortal.

El Orfismo contiene varios elementos que comparte con otras corrientes tanto religiosas como filosóficas, además de que obliga a la conversión para así poder detener la reencarnación sucesiva del alma.