Judaísmo reformista ¿Qué es, surgimiento, profeta, creencias? y más

Judaísmo reformista

¿Qué es el Judaísmo reformista? También conocido como Judaísmo progresista o judaísmo progresivo, es una de las ramas del judaísmo, cuya creencia se basa en que la tradición judía ha estado siempre sometida a un estado de fluidez constante, de manera que está sujeto a leyes físicas a través de las que vive modificaciones que le permiten poder generar herramientas que le faciliten adaptarse ante los desafíos que le propone cada era.

Este tipo de judaísmo, de mayor antigüedad en comparación con las demás ramas musulmanas, considera y defiende la autonomía individual, en cuanto al aspecto relativo, en relación con la interpretación de los preceptos religiosos que hacen parte de su fe en general, el judaísmo.

 

Historia del Judaísmo reformista o progresista

El surgimiento de este tipo de judaísmo tiene lugar con el profeta Nehemías, un reformador que hace públicas sus críticas cerca del año 431 antes de la era común. Surge en Europa Occidental, aunque se extiende tan rápidamente que pronto llega a los Estados Unidos. Se cree que su centro sería en Alemania durante el llamado Siglo de las Luces, en el siglo XVIII después de Cristo, pese a que en la actualidad se difiere fuertemente sobre su fecha de surgimiento.

Sin embargo, se considera que esta corriente tuvo una gran influencia por parte de la Haskalá, llamada también como la Ilustración Judía, momento en el que se desarrolla la comunidad musulmana europea hacia finales del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX. La Haskalá se consolidó como un movimiento bastante fuerte que toma los valores del siglo de las luces y que, en este sentido, permanece en búsqueda de mejorar la integración de los judíos con su entorno, y así, lograr aumentar los niveles de educación del hebreo, pero también los conocimientos seculares y la historia judía, especialmente fuera de la escuela religiosa.

Para el siglo XIX la nueva sociedad moderna y el estilo de vida que llevaban estas comunidades empezaron a agudizarse dentro del entorno histórico que marca su evolución para lograr la emancipación de los judíos, hecho determinante para las comunidades tradicionales.

En sus inicios la corriente reformista contaba con varios movimientos que preconizaban sus reformulaciones, especialmente hacia la práctica religiosa del judaísmo y la teología de la misma fe. Estos avances se basaron en una serie de análisis históricos, así como también en los Estudios Judíos que habían sido desarrollados por Leopold Zunz, que fue conocido como el fundador de la “Ciencia del Judaísmo” gracias a sus investigaciones críticas sobre los rituales, la literatura y la himnología de la fe judía. Es así como se niega el valor “intocable” tanto de la Torá como del Talmud, además de considerar las normas de la Halajá como restrictivas innecesariamente, consideraban que algunas de ellas carecían de base. En este contexto se simplifica también la liturgia, que usará entonces libros de oraciones en lengua vernácula, así como la incorporación de los instrumentos musicales, la abreviación de los servicios y un nuevo sermón añadido.

Transformaciones del judaísmo en el Judaísmo reformista

En general, tuvieron lugar una gran variedad de transformaciones en la comunidad judía desde el Judaísmo reformista, a partir de una mirada progresiva de la revelación que terminaba por reemplazar la visión tradicional por una revelación culminada. La comunidad judía deja de ser un pueblo segregado que espera la salvación y empieza a ser una comunidad establecida que se incorpora al mundo y que fija como principal objetivo difundir el monoteísmo.

También se deja a un lado la idea de reconstruir el templo de Jerusalén, así como también la práctica de sacrificio y los rezos que estaban orientados al restablecimiento de un Estado que perteneciera al Judaísmo. Varios expertos coinciden en que este movimiento inicialmente era antisionista, es decir, se oponía al sionismo o el llamado nacionalismo judío, de manera que propone una afiliación directa con el país en el que vive. Era la evidencia de una reformación y una renovación religiosa que también representaba un deseo por querer destacarse, en menor medida, con el resto de la sociedad en la que reside, pues estaban presentes aspectos que los hacían ver como agentes externos dentro de lo que estaba la indumentaria de los rabinos, el cambio de templo junto a la sinagoga y la aparición de ritos de confirmación para los más jóvenes.

 

Fundador del Judaísmo reformista: Abraham Geiger

Abraham Geiger fue un reconocido teólogo y rabino de origen alemán al que se le conoció como el “padre del Judaísmo reformista”, pues fue el precursor del movimiento para que empezara a reformarse el judaísmo.

Hacia el año 1833 Abraham Geiger recibe su doctorado en la Universidad de Bonn en su país de origen. Posteriormente empieza a dirigir un movimiento que empezaría a rechazar aspectos y elementos nacionalistas en la religión del judaísmo, además de resaltar la misión de la comunidad en la difusión de los preceptos morales y éticos que estaban descritos en el contenido de la Torá y en este sentido, el monoteísmo religioso. Uno de los legados más importantes de Abraham Geiger, es la modificación que aplica al libro de oraciones, el Sidur, el cual contiene las oraciones diarias que deben ser realizadas por parte de los judíos y cuyo principal objetivo es el de introducir orden a cada uno de los rezos. Por otro lado, también facilitó la integración de la música instrumental en las prácticas religiosas de las sinagogas, propugna la oración a partir de la lengua vernácula y elimina los segundos días de descanso.

No obstante, Abraham Geiger se opuso a que se trasladara la celebración del Shabat o Sabbat hacia el día domingo, por lo que también se niega a oficiar frente a la asamblea judía, rompiendo la comunidad judía que se había establecido. Es así como en el año 1870 es conocido como uno de los rabinos más importantes de Berlín, siendo también el nuevo director del seminario que se había creado con fines de estudio de carácter científico a la fe judía. Además de todo esto, fue un escritor prolífico, entre cuyas obras se destaca principalmente Urschrift und übersetzungen der Bibel, versión original y traducción de la Biblia.

Abraham Geiger resaltó que sus esfuerzos no debían ser vistos como procesos asimilacionistas, sino que, por el contrario, se debían ver como un intento por revertir la hegemonía por parte del cristianismo y en este sentido, lograr establecer la presencia del judaísmo dentro del contexto histórico, así como en el pensamiento del fiel europeo. De ahí que el Judaísmo reformista hiciera posible que judíos de esta época, que se encontraban segregados de la práctica religiosa, así como otros ya convertidos a la fe cristiana, pudieran regresar a la fe musulmana a la que inicialmente pertenecían, lo que también previno que más judíos se convirtieran al cristianismo como resultado de la asimilación que se generó de forma amplia.

 

Principios y creencias del Judaísmo reformista

Un aspecto sumamente importante que se debe destacar de esta rama de la fe musulmana es que no se pretende seguir una orden dogmática propiamente, de manera que se establecen una serie de principios que se alejan de ella, y profesan la fe pura que los mantiene. A continuación presentamos los puntos más importantes que consolidan la base de sus creencias y su práctica religiosa:

Principios religiosos

Estos ocho principios religiosos constituyen uno de los ejes más importantes de la tradición:

Sostienen que la Torá fue inspirada y progresivamente revelada por Dios.

Se cree en la unicidad de Dios, así como en su existencia y su singularidad.

Se cree en la eternidad y en la naturaleza espiritual de Dios.

Se debe propagar y difundir el monoteísmo ético, contrario del monoteísmo filosófico.

Se afirman los tres pilares de la religión judía, que son: Dios, la Torá y el territorio de Israel.

Se toma la ciencia como guía para el reformismo sistemático, mediante el cual se enfoca a la humanidad hacia el primer objetivo. Esto toma como base el racionalismo propuesto por Rambam o Maimónides.

Se considera que la llegada de la Era Mesiánica, se trata de una responsabilidad que incluye a todos los seres humanos, en este sentido, tanto a judíos como también a no judíos.

El judaísmo debe ser purificado y recortar la maleza, pues pasó por un proceso de adaptación como respuesta del Judaísmo que estaba presente ante los desafíos que debía enfrentar en la actualidad para poder sobrevivir.

La segregación sexual

Otro de los aspectos más importantes del Judaísmo reformista es el rechazo hacia la segregación sexual, dado que se consideran como uno de los principales movimientos defensores de los derechos de la mujer, pero también del conjunto de minorías sexuales. Tanto hombres como mujeres ingresan y rezan en las sinagogas creadas por el Judaísmo reformista de manera conjunta, de forma que todos participan en la práctica religiosa sin una distinción o separación por ser hombre o mujer. De hecho, este tipo de judaísmo es la primera corriente en iniciar la ordenación de mujeres rabinos, por lo que ya no solo será un tema que compete a los hombres.

El Mesías del judaísmo

En cuanto a la idea del Mesías, una de las figuras más fuertes dentro de la religión musulmana, el Judaísmo reformista lo ve como un símbolo de la sociedad de la Era Mesiánica, dentro de la cual se cumplen una serie de principios basados especialmente en la fraternidad y en la paz. En este sentido, ya no se tiene la idea de que el Mesías es una persona individual que logrará instaurar el orden en el mundo, salvando a los fieles, sino que se trata de una serie de un conjunto de elementos que permiten la armonía dentro de las comunidades.

Misión en el mundo

Si bien el Judaísmo reformista desea difundir el monoteísmo, también está fuertemente ligado a la fraternidad de los seres humanos, de manera que tiene un gran compromiso no solo en lograr la justicia social de sus miembros, sino que también se preocupa por la reparación del mundo.

Textos sagrados y su interpretación 

 

Este tipo de judaísmo se adhiere profundamente a la Torá, texto en el que está la ley y el contenido que otorga identidad a la religión, así como también al resto de la Tanaj, donde están los veinticuatro libros sagrados canónicos que hacen parte de la fe. No obstante, se consultan obras que hacen parte de la literatura rabínica, las cuales hacen parte de la llamada “Torá oral”.

Todas estas fuentes cuentan con una gran importancia, siendo además las más usadas y valoradas de la tradición. Sin embargo, la Torá Oral aunque bien es reconocida como uno de los textos sagrados, no se considera como un texto de “revelación divina”, sino que es visto como un conjunto de varios elementos, entre los que resaltan reflexiones, opiniones y demás contenidos inspirados en la Torá que fue escrita, a la que se le atribuye un grado de pureza ética que le permitió a sus pensadores y autores poder buscar una conexión mucho más íntima con Dios, aunque no tiene un origen divino propiamente.

Concepción de la Halajá

El Judaísmo reformista considera que todos aquellos que le conceden una autoridad definitiva o divina a la Halajá o la ley judía, están equivocados, pues esta, aunque se reconoce como texto sagrado, no es una revelación divina. Así mismo, rechaza la concepción de la Halajá abordada como la única fuente o la más alta expresión del Judaísmo. De esta manera resalta solo la Torá Escrita como la única existente, por lo que es tratada como lo que fue llamado “documento vivo” o la revelación progresiva.

 

halaja

 

Interpretación de los preceptos

Para los miembros de este tipo de judaísmo, los preceptos, los cuales fueron escritos por personas bajo la influencia de la sociedad en la que vivían, no deben pasar por una interpretación literalista, sino que para este proceso deben, primero, adecuarse al contexto en el que se encuentran, de manera que pueda dar soluciones o salidas de acuerdo al momento en el que se lee.

 

En la actualidad el Judaísmo reformista, es una de las formas religiosas judías más fuertes en América del Norte, fundamentalmente en el territorio de los Estados Unidos, pues existe una gran cantidad de practicantes que mayormente hacen parte del Judaísmo reformista. Otras zonas en las que también vive esta tradición son Francia, Reino Unido, Israel, Países Bajos, España, Caribe, Puerto Rico, Cuba, Islas Vírgenes, Jamaica y América Latina.

Pese a que su lugar de origen es Alemania, lo cierto es que este tipo de judaísmo pasó a convertirse en una corriente reformista cuyo eje central es estadounidense. Pese a que su práctica no ha dejado de crecer, cada vez se acentúan más las diferencias y las tensiones con el judaísmo ortodoxo, especialmente con los jaredíes. El Judaísmo progresista, como también se le conoce, basa su práctica religiosa en el entorno espiritual y lo tradicional, donde elementos como el amor por el estudio y la elección informada constituyen las bases sobre las que se cimienta.