Judaísmo reconstruccionista ¿Su origen, creencias, símbolos? y más

¿Qué es el Judaísmo reconstruccionista?

Es una de las corrientes más destacadas del judaísmo, conocida particularmente por ser el movimiento progresista más individualizado y tardío, razón por la que cuenta con un número reducido de seguidores en el mundo.

Es una corriente religiosa moderna que se fundamenta principalmente en las ideas que desarrolló Mordejai Kaplan, fundador, rabino y filósofo de la corriente en los Estados Unidos.

Particularmente, el Judaísmo reconstruccionista entiende el judaísmo como una civilización que está sujeta a una evolución constante, por lo que conlleva muchos cambios y diversas visiones contenidas, que, derivan principalmente de la rama derecha del judaísmo conservador antes de que se difundiera.

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Historia del Judaísmo reconstruccionista

Se sabe que este movimiento empezó a desarrollarse entre finales del año 1920 y los años 40, introducido por Mordejai Kaplan y sus ideas religiosas. En el año 1922, funda lo que se llamó la Sociedad para el Avance del Judaísmo, espacio que estaba situado en una sinagoga de la ciudad de Nueva York, en la que Mordejai Kaplan reunía a un grupo de judíos que coincidían en su insatisfacción con relación a otras congregaciones.

Este grupo de judíos reconstruccionistas se comprometió fielmente con su principal causa: la reconstrucción del judaísmo.

En los años treinta, los conceptos y las ideas innovadoras que traía Kaplan, logran atraer la atención de una gran cantidad de adeptos, entre los que estaban principalmente seguidores de las corrientes judías del reformismo y el conservadurismo.

Luego del Holocausto, el pensamiento de Mordejai Kaplan se convierte en un elemento censurado, hecho causado por sus correligionarios, por lo que para el año 1945 Kaplan es excomulgado por los judíos rabínicos ortodoxos.

Varios críticos del Judaísmo reconstruccionista, especialmente de Kaplan, mencionan que el fundador interpretaba la Halajá, el conjunto de leyes judías, a partir de términos heterodoxos, además de traer los valores contemporáneos afirmando que este debe integrarse en armonía con los pensamientos sociales y éticos que crecían dentro del mundo moderno.

Uno de los principales factores que impide el correcto desarrollo y despliegue del Judaísmo reconstruccionista tiene que ver con la crítica a la que estuvo sometido desde el principio, pero también a la ausencia de instituciones en las que se pudiesen transmitir y enseñar los preceptos que empezaban a consolidarse.

Para el año 1959 se establece la Federación de Congregaciones Reconstruccionistas, y fue de esta forma en la que se promueven los elementos tradicionales, culturales y educativos del judaísmo.

Por su parte, el Judaísmo reconstruccionista empieza a crecer por identificarse como un movimiento basado en la reflexión, de manera que logra ampliar el horizonte de los líderes de la comunidad, así como educadores y rabinos reconstruccionistas. Sin embargo, esta ampliación sólo comprendió estrechos círculos, dado que no logra conquistar las masas judías más importantes y con mayor afluencia de adheridos.

Fundador del reconstruccionismo judío: Mordejai Kaplan

Fue un rabino, educador judío, ensayista y a quien se le atribuye la fundación del Judaísmo reconstruccionista en compañía de su yerno Ira Eisenstein.

Nacido en el año 1881 en Lituania, Mordejai Kaplan era hijo del rabino Israel y Haya. Emigra a los Estados Unidos en el año 1889 junto con su madre y hermanas para reunirse con su padre, quien se encontraba en la ciudad de Nueva York trabajando con Jacob Joseph, el Gran Rabino.

Para el año 1895 Kaplan ingresa a la universidad de Nueva York, luego estudia en el seminario Teológico Judío de América y posteriormente se trasladó a la Universidad de Columbia para estudiar filosofía, la educación y la sociología mediante las que obtiene una Maestría y posteriormente su Doctorado. Fallece a la edad de 102 años en el 1983 en la ciudad de Nueva York.

Inicios en el judaísmo

Sus inicios en el judaísmo tuvieron lugar en el ortodoxismo, en la Congregación Kehilath Jesurún de Nueva York. Sus opiniones radicales en lo religioso y lo político, lo llevaron a renunciar al Centro Judío en el año 1921.

Posteriormente pasó a ser uno de los integrantes de la Sociedad para el Avance de la fe judía con la primera celebración de un Bat Mitzvah en los Estados Unidos, con una de sus hijas, lo que provocó una lluvia de críticas a Mordejai Kaplan.

Principalmente el pensamiento de Kaplan estuvo enfocado en comprender el judaísmo como una civilización religiosa, tema que fue aceptado dentro del judaísmo conservador, pese a que la concepción naturalista de Dios no fue igualmente aceptable. Para el año 1945 la reunión de la Unión de Rabinos Ortodoxos decide excomulgar del judaísmo al rabino Mordejai Kaplan, considerándolo hereje de la comunidad, quien posteriormente se convertiría en el fundador del reconstruccionismo y un fuerte crítico de la ortodoxa y el reformismo, dado que creía que la práctica judía debía conciliarse con el pensamiento moderno.

La liturgia y la teología judía desarrollada por Kaplan, fueron factores que lo llevaron a ser condenado por herejía, pese a que sus seguidores intentaron que abandonara el judaísmo conservador.

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Teología del Judaísmo reconstruccionista de Kaplan

Se destacó principalmente por construir una teología naturalista, la cual empezó a relacionarse, para los críticos, con un tipo de variante de la filosofía de John Dewey, cuyo naturalismo mezclaba el ateísmo con el concepto religioso, y el objetivo de crear una nueva filosofía religiosa que respondiera a las necesidades de quienes habían perdido su fe en la religión tradicional.

Además de esta influencia, Kaplan también guío su camino con el argumento de Émile Durkheim, resaltando la experiencia de lo sagrado de acuerdo al sentido de la solidaridad social.

En el proceso, Kaplan resalta que Dios no es personal, y que todas las descripciones antropomórficas que se habían hecho en su nombre, eran metáforas que carecían de la perfección de la descripción real.

Es así que su teología empieza a ir mucho más allá de la idea de que Dios es el resultado de procesos naturales, dado que para Kaplan la creencia en Dios significaba, a la vez, aceptar en la vida del ser humano el supuesto que logra cobijar las necesidades y condiciones del mundo exterior bajo un mismo espíritu humano.

Creer en Él es también creer que es el destino del ser humano para lograr eliminar las formas de violencia y de explotación a las que estaba sometida la sociedad, y elevarse por encima de ello, por lo que Dios es a la vez el Poder del cosmos dentro de la vida del ser humano y el sentido que permite reflejar su imagen en la humanidad.

Su legado en el Judaísmo reconstruccionista

A partir del año 1934 hasta 1970, Mordejai Kaplan se dedica a escribir una variedad de textos y libros en los que expresa profundamente su ideología entorno al Judaísmo reconstruccionista, y enfatiza esencialmente en el concepto del judaísmo como religión y civilización.

No todos los conceptos de sus textos se desarrollaron con consistencia, dado que también su posición evolucionó en el curso de los años. Sin embargo, la visión que más resalta en Mordejai Kaplan es la de un naturalismo estricto, en la que el concepto religioso enmascara el ateísmo, pero también en la que Dios tiene una realidad ontológica y real, independientemente de la creencia de los seres humanos, rechazando todo tipo de teísmo clásico.

Principios, enseñanzas y doctrina de la corriente

Comprender la idea del Judaísmo reconstruccionista implica partir de la idea de que este movimiento entiende el judaísmo como una civilización que se mantiene en una evolución constante. Esta es la base fundamental que configura la tradición fundada por Mordejai Kaplan.

El Reconstruccionismo trasciende el espacio de la religión netamente para dedicarse a otros lugares que hacen parte de la vida judía. Es así que configura un enfoque que comprende áreas como lo educativo, lo folclórico, lo cultural y lo histórico de la religión, atrayendo una gran cantidad de judíos seculares.

Sus ideas se encuentran en seis características fundamentales, que son:

El restablecimiento del hogar del judaísmo en Israel: dado que el Judaísmo reconstruccionista considera que el judaísmo debe comprenderse en el sentido de la civilización, esta debe contar con un lugar en el mundo en el que sea un espacio central de reunión y de prioridad para todos los integrantes.

La restauración de la vida y la cultura del judaísmo: se trata de una restauración que debe realizarse a partir de un organismo que rige y que guía el corazón de cada una de las comunidades judías, de forma que podrá atraer a todos aquellos judíos que se hayan alejado por haber visto la extinción de la vida en comunidad.

La educación judía: el Judaísmo reconstruccionista comprende que la educación del judaísmo no debe sólo comprender el conjunto de rituales que hacen parte de la tradición, sino que también debe incluir el pensamiento y la forma de actuar con el fin de proporcionar a los seres humanos herramientas con las que puedan enfrentar los desafíos y hostilidad del mundo externo.

La religión como la expresión más elevada: el Reconstruccionismo considera que la religión es la expresión máxima de la civilización judía, y establece que su principal labor es la de reinterpretar los conceptos hebreos del pasado para ajustarlos en los términos del pensamiento judío de la modernidad y así, condicionarlos para que estos vuelvan a ser relevantes dentro de la sociedad del presente.

La importancia de las posibilidades estéticas en la vida judía: esta corriente considera que se le debe atribuir una mayor importancia a las posibilidades estéticas dentro de la vida misma del judío, de manera que así pueda atraer a todos aquellos musulmanes que se hayan alejado de la vida judía por la ausencia de espacios en los que se pudieran expresar de manera artística.

La vida judía en la sociedad: y por último, pero no menos importante, el movimiento reconstruccionista señala que la vida judía, en un plazo largo, estará en dependencia del establecimiento de un orden que exista dentro de la sociedad, cuya orden debe basarse en tres ejes fundamentales: la paz, la justicia y la libertad.

Primer acercamiento de Kaplan

Una de las primeras innovaciones que trae Mordejai Kaplan al judaísmo, es la idea de que aquellas cosas que pueden llamarse “seculares”, cuentan con un espacio dentro del judaísmo pensado como una civilización. De hecho, varios eruditos afirman que Kaplan estaba en lo correcto, dado que algunas personas deseaban asociarse a la fe judía a través de distintas áreas, como el arte, la filosofía, el estudio científico e incluso desde el deporte, sin que ello dependiera de las prácticas y rituales, el estudio de la Torá o Dios directamente.

Kaplan decide promocionar la construcción de sinagogas, pero también de los que fueron llamados “Clubes Judíos”, los cuales servían de espacio en los que podían coexistir también las sinagogas, con lugares como restaurantes, canchas de fútbol, piletas, centros artísticos y educativos en conjunto. En este sentido, Mordejai Kaplan consideraba que todo lo que se hacía dentro de este tipo de club, tenía, a la vez, una participación que constituía la civilización judía.

La noción de Dios según Kaplan

En general, los primeros integrantes del Judaísmo reconstruccionista, incluido su fundador, adoptaron varias posiciones entorno a la teología, considerabas por los críticos como atrevidas. Un ejemplo de estas ideas tiene que ver con que Kaplan jamás expresó la creencia de Dios como un ente personal. Esto hizo que sus enseñanzas sobre Dios se dedicaran a representarlo como una fuerza que permite, facilita y constituye la estructura sobre la que se construye el Universo.

En otras palabras, Kaplan consideraba que Dios era “el Poder que otorga la salvación” a los seres humanos, de manera que la salvación no tiene un sentido metafísico, sino que es propiamente la forma en la que se presenta la lucha constante en búsqueda de un mundo mejor, así como la búsqueda de la propia satisfacción de cada uno de los seres humanos. Sin embargo, muchos de los integrantes del Judaísmo reconstruccionista, separados de la noción de Dios, según Kaplan, sostenían la creencia en Dios, pero este era un Dios personal que era capaz de escuchar sus peticiones y de comprenderlos.

El sentido del Universo

Según la tradición, el Universo para Kaplan está diseñado y construido para permitirle al ser humano poder alcanzar su propia felicidad no solo a nivel individual, sino también la felicidad en comunidad, esto, cuando se actúa de forma sagrada y se acoge la Fuerza moral, la cual vive dentro del mismo Universo. Esta Fuerza, en el Judaísmo reconstruccionista es Dios. Es decir, que para el pensamiento y la visión reconstruccionista, Dios no es una persona, un judío, un Rey o un Padre, sino que, es un proceso al cual el ser humano debe acogerse para encontrar lo que tanto busca en el Universo: la felicidad.

La toma de decisiones

Una de las características centrales del movimiento reconstruccionista tiene que ver con que hay una noción del ser individual, pero también del ser en comunidad, de manera que se gesta la visión en la que enfatiza que la decisión es comunitaria, por lo que las decisiones que hacen parte de la civilización deben ser tomadas en conjunto y no lo hace un grupo de personas determinadas. Este es uno de los elementos que más lo acerca al pensamiento del judaísmo conservador y lo aleja del judaísmo ortodoxo y el reformista.

La importancia de la vida colectiva

Una de las ideas fundamentales de Mordejai Kaplan es la relación que existe entre el grupo, la comunidad y la religión, afirmando que cada una de las personas no pueden tener una religión individual, sino que, deben estar en un grupo, pues sin la existencia de la colectividad, la religión no tiene sentido. El eje central de esta corriente se enfoca en la vida en comunidad partiendo de la idea de que se tiene una identidad dentro de la vida colectiva y no solo una identidad como individuos.

Por otro lado, Kaplan rechazaba la idea de que el judaísmo fuese “el pueblo judío”, dado que su pensamiento se basaba en la idea de que el pueblo había sido elegido por Dios para realizar labores únicas y distintas a todos los demás pueblos en la Tierra, por lo que los judíos debían guiar a los otros pueblos, y hacer de este un mundo mejor y perfecto siguiendo la orden de Dios. Sin embargo, esta idea vive hasta 1930. Posteriormente, Kaplan rechaza la arrogancia de las naciones y de las religiones que se piensan como “elegidas por Dios”, entre ellos los musulmanes y los cristianos. Considera que la idea debe ser reemplazada para aplicarse al mundo natural dentro de la noción de la civilización.

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Las plegarias y rezos en el reconstruccionismo

Kaplan consideraba que tanto las plegarias, como el rezo, son elementos necesarios, a través de los cuales el ser humano puede otorgar un tipo de “personalidad” directamente hacia aquello que es impersonal. El fundador del Judaísmo reconstruccionista creía que la plegaria de la civilización judía permite elevar la conciencia colectiva, un eje central para poder acceder a Dios.

Así, aparecen dos propósitos de la plegaria según Kaplan:

Primer propósito: dado que Dios no es definido sino como una fuerza y no un ente personal, no puede responder de forma particular e individual ante las plegarias de cada una de las personas, de manera que responde de forma colectiva. Así, lo que se consigue es un sentimiento mejor en el proceso. El ser humano entra en una especie de meditación a través de la que se siente mucho mejor, dado que se han escuchado los deseos de la mente propia. Una conversación que sostiene el ser consigo mismo.

Es así que el ser se siente mejor en cuanto sale de la sinagoga, luego de haber escuchado su propia voz interior, oído sus necesidades, deseos y palabras que lo conectan con lo que anhela.

Segundo propósito: este señala que cuando la plegaria es realizada en grupo, se aumenta no sólo la conciencia del grupo al rezar en conjunto, sino también la solidaridad entre cada uno de los integrantes. Para Kaplan, el rezo en comunidad era una de las necesidades del ser humano en la que puede sentir al otro como parte de si y no separado, como si fuese único dentro de la Tierra. En ese sentido, el proceso de la plegaria pasa a ser un elemento central para el estado emocional.

Objetivo inicial del Judaísmo reconstruccionista

En principio, Mordejai Kaplan tenía el objetivo de expandir la conciencia del judaísmo, pero no crear una nueva corriente o movimiento dentro de la propia fe judía. Tiempo después logra enseñar su filosofía a rabinos que hacían parte del judaísmo reformista y del judaísmo conservador, quienes nunca se decidieron a formar parte, en principio, de la filosofía que se propone antes de llamarse Judaísmo reconstruccionista. Sin embargo, poco a poco el reconstruccionismo empieza a ser un movimiento independiente de las corrientes dentro del judaísmo, especialmente en Estados Unidos.

La filosofía de Kaplan se mantenía en que el judaísmo debía seguir el curso evolutivo, razón por la que el movimiento que funda, el Judaísmo reconstruccionista, termina desarrollando una gran variedad de ideologías y formas que, aunque Kaplan no reconoció como propias, iban teniendo lugar dentro de la corriente y su evolución.

El Shabbat

Si bien el Shabbat es una de las prácticas más importantes de la comunidad judía, Kaplan se enfoca en intentar comprender cuál es su funcionalidad dentro de la vida del ser humano. Señalaba que no se debe encerrarse en una funcionalidad entorno al pasado, sino que, debe formularse de manera creativa y analizar la funcionalidad del Shabbat en la actualidad. Sin embargo, se pregunta acerca de la funcionalidad de este en el pasado, a lo que responde que el Shabbat en la mente del musulmán, consistía en asegurar la salvación de todo el pueblo judío. 

El judío moderno ya no piensa en que la no práctica del Shabbat representa un castigo de Dios sobre él, pues Kaplan resalta la existencia de judíos que no ven su vida con este ritual en sus vidas, y tampoco bajo ninguna de las leyes del Judaísmo, quienes llevan una vida en armonía. Kaplan propone realizar un proceso de reinterpretación del ritual, para que tenga un sentido en la modernidad, a través del cual el ser humano pueda satisfacer una necesidad que le permita poder tener la noción de cumplir con lo que considera que debe cumplir, y no faltar a la tradición según su propio pensamiento.

Tradiciones del Judaísmo reconstruccionista

Este movimiento promueve una gran cantidad de prácticas dentro de las tradiciones judías en su corriente, entre las que están las siguientes:

El uso del hebreo en la práctica de los rezos

El uso de la kipá, el tefilin y el talit

El estudio de la Torá

La observación de las fiestas y celebraciones (pese que no todas son consideradas como costumbres y tradiciones de valor histórico)

Sentido de igualdad: el Judaísmo reconstruccionista es una de las corrientes consideradas como “igualitarias” en relación con el concepto de género, dado que reconoce a una persona como judío, independientemente de si desciende o no de una madre o de un padre que pertenezca a la fe, incluso a todos aquellos que se acogen a la religión bajo su propia decisión sin necesidad de tener un vínculo primario de familia con ella.

La educación: el reconstruccionismo del judaísmo propone incorporar un nuevo tipo de programa de educación en el que se incluya también el estudio del hebreo, así como también la historia de Israel en su totalidad. Sin embargo, el sionismo se opone a la Diáspora y señala la importancia de los imperativos de la emigración a Israel.

Organización: existe un sentido de unidad básico dentro de la vida del judío, de acuerdo a espacios como las instituciones educativas, las organizaciones sionistas, las sinagogas y otros espacios fraternos a través de los cuales se desea crear una sola comunidad en la que el liderazgo de esta sea elegido de forma democrática.

La idea del Mesías

El Judaísmo reconstruccionista se caracteriza porque en él no está la idea o la creencia del concepto tradicional que se mantiene en el judaísmo con respecto al Mesías, y lo que su regreso significa para esta religión, por lo que se rechaza esta idea en el movimiento. Así, el reconstruccionismo, también elimina la idea de la resurrección de las personas que han fallecido cuando el tiempo termine.

Textos importantes del Judaísmo reconstruccionista

Además de los textos sagrados, resaltan otra serie de libros, escritos especialmente por su fundador en los que expresa sus ideas y pensamientos entorno a Dios, el judaísmo y demás aspectos que dan forma a la corriente reconstruccionista. La Halajá es vista como una herencia cultural y de valor dentro del judaísmo, razón por la que debe conservarse.

“El Judaísmo como una Civilización”, es quizá el libro más importante del movimiento, dado que en él Kaplan plasma sus ideas y lo que el judaísmo es para el mundo, una civilización, desde la que debe ser comprendido. Kaplan veía el rabino como una especie de legislador que era capaz de ordenar a los demás creyentes las acciones que debían realizar y aquellas de las que debían abstenerse, lo que se aleja completamente del sentido de sus ideas en la modernidad en la que crece el Judaísmo reconstruccionista.

En la actualidad, el Judaísmo reconstruccionista continúa bajo la premisa de observar el judaísmo como una civilización. Su esencia de sentir la religión en la civilización con la participación del ser y la participación de la comunidad, es una de las creencias más importantes de la corriente que sigue viva en sus practicantes.

Se puede determinar que el reconstruccionismo, ha usado para su construcción, una gran variedad de instrumentos heredados del pasado para reordenarlos a partir de la construcción de nuevas ideas y con ello, incorporar nuevos elementos que le permitan a sus creencias poder dar respuestas al reajustarse a las necesidades, las preferencias, los valores, y demás aspectos que conciernen a las generaciones de la modernidad, sin que esto signifique alterar la corriente del judaísmo, separándola de su raíz principal, pues el Judaísmo reconstruccionista propone una nueva visión del judaísmo a partir de la civilización.