Judaísmo Ortodoxo ¿Su origen, creencias, símbolos? y más

Judaísmo ortodoxo

¿Qué es el Judaísmo ortodoxo? Es una de las principales ramas en las que se ha dividido la fe judía y una de las más grandes tradiciones en la actualidad, además del judaísmo reformista y el judaísmo conservador. Este movimiento surge y se posiciona como la corriente mayoritaria dentro del judaísmo rabínico.

Una de las principales particularidades de esta forma de judaísmo, tiene que ver con que los miembros del Judaísmo ortodoxo siguen el camino que fue trazado por la Halajá, el conjunto de leyes judías que destaca la tradición musulmana. Pese a que carece de una autoridad doctrinal estructurada, el Judaísmo ortodoxo va a permitir variaciones dentro de su práctica, como veremos más adelante.

Por otro lado, es importante destacar que el Judaísmo ortodoxo será el resultado de un meticuloso trabajo de construcción moderna que, permitió a sus integrantes poder enfrentarse a los retos de la era moderna. Desde este punto es que debe entenderse esta forma de judaísmo y el contenido religioso que sostiene.

 

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Historia del Judaísmo ortodoxo

Revisar el judaísmo en la actualidad implica tomar en cuenta el Judaísmo ortodoxo, que, como movimiento, es uno de los más sólidos y complicados de definir a la vez, dado que contiene una gran variedad de corrientes juntas que involucran el aspecto ortodoxo y el hasidismo, también conocido como jasidismo, un movimiento religioso ortodoxo en el que existen varias divisiones dirigidas por un rabino que recibe el nombre de admor. Es también un modo de vida y una interpretación de carácter místico.

Se considera que el Judaísmo ortodoxo aparece por primera vez hacia el siglo XIX. Sería introducido el nuevo movimiento por musulmanes que hacían parte del judaísmo reformista como una forma de hacer mención a la forma en la que otro grupo de judíos daba respuesta y reaccionaba ante los desafíos que estaba teniendo la fe frente a los cambios de la modernidad. Se trataría, entonces, de una respuesta “ortodoxa” que empezaba a surgir a partir de una serie de aspectos cruciales que propiciaron su aparición, entre ellos están los siguientes. 

Frenar la asimilación por la emancipación cívica

Uno de los problemas centrales de este momento, era similar al que estaban viviendo también los del movimiento reformista. Las nuevas condiciones se presentaban ante los musulmanes, ofreciéndoles un camino completamente distinto para ser parte del estado moderno como ya lo eran los ingleses, los alemanes, los italianos o los franceses, que profesan una religión, y que, en este sentido, les permiten la posibilidad de estudiar o trabajar lo que quisieran, así como ocupar cargos importantes, y en general, recibir los mismos derechos y deberes al ser reconocidos como ciudadanos del Estado. Esto sin duda fue un entorno al que los judíos no estaban acostumbrados, sobre todo en la era medieval, pues estaban siempre aislados. Posteriormente, un gran número de judíos empiezan a abandonar las sinagogas y poco a poco pasan a vivir una nueva era en la que muchos también deciden convertirse a cristianismo si es necesario.

Esta era, quizá, la mejor forma en la que se podía mantener a los judíos dentro de las comunidades, dado que el judaísmo tradicional, como estaba organizado en la Edad Media, había fracasado en su intento de retener a la mayor cantidad de judíos posible cuando llega la Edad Moderna. Sin embargo, el método que emplean con el fin de resolver esta problemática seguirá siendo diferente tanto en el judaísmo reformista, como en el Judaísmo ortodoxo.

Otro eje central sobre el que se desarrolla el Judaísmo ortodoxo como objetivo, será el de responder a los judíos reformistas para proporcionar un sentido renovado al judaísmo y a sus integrantes, ante la aparición de la modernidad, especialmente a Abraham Geiger, rabino y teólogo de origen alemán y sus colegas, fundadores del movimiento reformista dentro de la tradición judía.

El Judaísmo ortodoxo en la Modernidad va a tener que enfrentarse a una era con muchos desafíos entre los que aparecen conceptos básicos como el capitalismo, la emancipación, la globalización, el universalismo, la racionalización, la industrialización, entre otros cambios determinantes que son totalmente opuestos al mundo medieval en el que se encontraban, razón por la que la corriente musulmana que se mantiene a partir del año 1500 después de Cristo hasta la época actual, será el resultado de una profunda construcción moderna que surge para responder a estos nuevos retos.

 

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Principios, conceptos y creencias del Judaísmo ortodoxo

Una de las características centrales del Judaísmo ortodoxo tiene que ver con la forma en la que se acoge, principalmente, a los trece principios de fe, pues de hecho, muchos expertos afirman que gracias a este elemento se ha mantenido como una de las formas de judaísmo más fuerte hasta la actualidad.

En general, comprender los fundamentos del Judaísmo ortodoxo implica tener en cuenta sus creencias y características más importantes. Estas son:

Divisiones de la doctrina

Con el objetivo de enfrentar al conjunto de cambios que empezaban a presentarse en la comunidad con la llegada de la era moderna, surgen así varias divisiones del Judaísmo ortodoxo que, desde su propia perspectiva, construirán una serie de elementos para seguirse manteniendo en pie. El surgimiento de estas divisiones tuvo lugar hacia el siglo XVIII, momento que estuvo también influenciado por la ilustración y otros sectores de la comunidad musulmana, quienes empiezan poco a poco a levantarse y a rechazar la segregación a la que habían sido sometidos por sus prácticas religiosas convencionales. A partir de este instante la comunidad musulmana buscará formas de integrarse a las comunidades nacionales desde el replanteamiento de las tradiciones y creencias religiosas, especialmente desde una visión racionalista.

Los expertos consideran que el rechazo frente al nuevo movimiento estuvo fuertemente definido por el  Judaísmo ortodoxo, nombre que aparece hacia el siglo XIX con el que busca referirse a las formas del judaísmo tradicional en oposición a los nuevos movimientos que empezaban a aparecer sosteniendo como base la modernidad.  

Estas divisiones son:

Judaísmo ortodoxo moderno: se caracteriza porque buscó reordenar y adecuar las prácticas religiosas que se habían mantenido hasta ese momento dentro de la tradición musulmana, así como también busca condicionar los estudios frente a la situación social contemporánea.  No obstante, no realizó ningún cambio en relación con las leyes judías de la Halajá.

Sionismo religioso: se estableció como una ideología cuyo principal objetivo era el de defender la idea que sostenía el Estado Judío como un dictamen de la religión, de manera que se basa en ella para las comunidades y sus interacciones. Se ligó al Judaísmo ortodoxo junto al sionismo, ideología que mantenía desde su inicio la organización de un Estado que funcionara para el pueblo judío de manera tradicional y antigua como en el Tiempo de Israel, y con el judaísmo haredi, corriente de judíos que temen a Dios y que se basan en una práctica religiosa devota.

Los trece principios de fe

Los trece principios sobre los que se basa la tradición del Judaísmo ortodoxo comprenden un conjunto de afirmaciones que de alguna manera resumen las creencias más importantes de la fe judía dentro de esta lista. Los trece principios de la fe estuvieron formulados por Maimónides, que también fue llamado Rambam, quien se destacó principalmente por ser uno de los rabinos y teólogos judíos más importantes de la actual España. Su pensamiento medieval será determinante para la religión a partir de los principios.

Aunque si bien fueron fuertemente criticados por los rabinos Yosef Albo y Hasdai Crescas, lo cierto es que gran parte de la comunidad judía decide ignorar las críticas durante los siguientes siglos, de forma que se apegan a ellos. De hecho, más tarde se convierten en principios de carácter normativo, dado que el Judaísmo ortodoxo afirma que son creencias mandatarias. Los trece principios son: 

La unicidad de Dios: no hay más divinidades, todas se hallan en Él.

La existencia de Dios: para el Judaísmo ortodoxo y la fe musulmana, Dios siempre ha existido, así estuvo presente en el pasado, desde la eternidad, espacio en el que no hay tiempo.

Espiritualidad de Dios: comprende tanto a Dios como espíritu, una deidad que está dentro de la incorporeidad.

Eternidad de Dios: dado que siempre ha existido, Dios es eterno.

Dios y el culto: sólo Él es digno de recibir el culto y las prácticas religiosas en su honor, es el mismo objeto de culto.

Revelación de Dios: la revelación tuvo lugar a través de los profetas, proceso que estuvo inspirado por Dios mismo a partir de hombres que siempre le obedecieron desde la fe hacia Él.

Visión de Moisés: para esta tradición, Moisés es el más alto y preeminente dentro de todos los profetas.

La ley de Dios: se considera que la Ley de Dios fue entregada a Moisés en el Monte Sinaí.

Inmutabilidad de la Torá: como texto sagrado del judaísmo, la Torá es la ley perfecta otorgada por Dios que se convirtió en el alma y que fue entregada a los fieles, según el Salmos 19.7

Las acciones humanas: Dios tiene conocimiento de forma anticipada de las acciones humanas, por lo que sabe el destino de cada uno de los seres.

El justo juicio: la fe musulmana resalta la recompensa que es entregada por quienes realicen buenas acciones y el castigo para quienes elijan realizar las malas acciones, precepto que evidencia el Justo Juicio de Dios tanto para los vivos como a los muertos.

Mesías: el judaísmo defiende la llegada del Mesías a la superficie de la tierra.

Resurrección: y por último aparece el principio de la resurrección de los muertos.

Organización del Judaísmo ortodoxo

Una característica central de este tipo de judaísmo es que no tiene una organización estructurada y definida. Es por esto que no hay estructuras detalladas a las que deban acatarse propiamente los fieles, pues aunque existe una primera base de acatamiento frente a las leyes judías, lo demás queda a favor del judío.

Otro aspecto que es importante resaltar es el rol de la mujer dentro de este tipo de judaísmo, dado que representa el ser que complementa al otro. En otras palabras, para esta corriente, el hombre necesita de la mujer, sin embargo, la mujer no necesita al hombre, puesto que ella se conecta de forma constante con Dios, mientras que, por su lado, el hombre, para poder llegar a conectarse con Dios en ese nivel, debe rezar con 10 personas.

 

Textos sagrados, interpretación y práctica

En el Judaísmo ortodoxo se siguen usando los textos más importantes para la fe musulmana, entre los que están la Halajá o la Ley judía, la cual se encuentra especificada en el interior del Talmud, un texto que contiene discusiones rabínicas en cuanto a las leyes judías, sus tradiciones y parábolas, entre otros temas. A la vez estos textos están basados en la Torá, el libro que contiene la ley y en general, las bases de la fe del pueblo judío, llamado también como Pentateuco en la religión cristiana. Es ciertamente este texto uno de los más importantes en la religión, dado que en él están las bases y los fundamentos de la religión musulmana.

Particularmente el Judaísmo ortodoxo es la rama que más acoge las leyes que constituyen la tradición judía, especialmente desde la oralidad, pues consideran que esta fue entregada por Dios mismo en el monte Sinaí. Es decir, se considera que, a partir de esta revelación primera, nacen todas las leyes del Judaísmo.

Hasta el día de hoy el Judaísmo ortodoxo ha logrado resistir todos los cambios y consecuencias que surgieron con la modernidad, de hecho, ha sido la corriente que más sólida se ha mantenido con el conjunto de efectos que trajo esta nueva era. Parte de ello es a causa de su creencia ferviente en que es Dios quien dicta el contenido de la Torá a Moisés, razón por la que ninguna ley allí presente puede dejarse a un lado, aún si en la época de la modernidad hiere a quien la lee.