Sufismo ¿Qué es, surgimiento, profeta, figuras? y más

¿Qué es el sufismo? Se puede definir el sufismo como una doctrina o un tipo de sistema que reúne una serie de creencias religiosas que busca guiar a los seguidores a un camino espiritual en el que encuentren a Dios. Su tradición se centra en la iluminación que se debe concebir desde el sentido vital y dinámico. Es así que el sufismo es un conjunto de hábitos religiosos que se distingue especialmente por hacer hincapié en una serie de ceremonias y celebraciones que realiza en función de orientar a todos aquellos seres que estén en búsqueda de establecer y lograr un encuentro espiritual con Dios.

Si bien el Profeta Mahoma continúa siendo en esta escuela del Islam el máximo representante del grupo, algunos expertos afirman que el sufismo es una forma mística de la religión misma del Islam. Aunque también aparecen otros significados para esta escuela como la de organizaciones ocultas que, según sostienen, no cuentan con un vínculo directo con el Islam. El sufismo puede ser practicado dentro de cualquier religión, dado que es el corazón de la religión, por lo que ninguna fe es cuestionada o juzgada desde allí. 

 

Origen del Sufismo en el Islam

En cuanto al surgimiento del término, no hay datos concretos, lo que resulta difícil lograr definir propiamente el concepto, dado que se cree que es un término que procede de varias palabras que tienen distintos significados, entre los que se encuentran los siguientes:

Bish ibn al-Harith: dijo que el seguidor del sufismo, el sufí, tiene un corazón que es sincero con Dios. Esto hace referencia a un primer posible origen: safa, que hace referencia a “puro”, pues según esta raíz, el término procede hablando de la pureza que está viva dentro de cada uno de los corazones de los sufíes.

Por otro lado, otros expertos enfatizan en que su procedencia parte de la palabra “saff”, la cual hace referencia a “primer puesto”, esto en cuanto al lugar de los sufíes delante de la vista de Dios. Esto se debe a que los sufíes creen que poseen una posición especial en relación con Dios. “Sufffab” significa “Gente del sofá”, mientras que el suf hace referencia a la costumbre de los seguidores por usar vestidos elaborados con lana. Se unen estas dos derivaciones para generar el término hacia el que no referimos al seguidor del sufismo: sufí.

Para empezar a explicar el origen de esta corriente, debemos partir de que una de sus raíces de aparición más importantes está en la revelación del Corán, el libro que recibe Muhammad, el último profeta. Sin embargo, no es posible negar que el sufismo ha sido influenciado en gran parte por otras tradiciones de su época, como lo son principalmente el budismo, el hinduismo y el cristianismo antiguo, entre otros de los que se ha recogido una gran variedad de aspectos.

El sufismo está dividido en períodos históricos. Se trata de una serie de etapas que fueron propuestas por M. Sells y mediante las cuales es posible observar el desarrollo de la doctrina, así como la influencia que ha recibido para concebirla como se hace hasta el día de hoy. Estos períodos son:

Primera fase, período pre-sufí: en esta etapa se encuentra el tipo de espiritualidad inicial que busca el sufismo. Esta primera fase se encuentra basada en los textos sagrados, especialmente en El Corán, donde los seguidores encontrarán una serie de aspectos fundamentales del Islam que les permitirán guiar el sistema de creencias e iniciar el viaje nocturno del profeta, Miráy.

Segunda fase, período de temprano: en esta segunda parte están las narraciones de las primeras generaciones, entre las que están las narraciones de Hasan al-Basri, entre otros como Dhu I-Nun, Abu Yazid al-Bistami, Abu Talib al-Makki. Las palabras de los textos fueron transmitidas con una gran fuerza tomando como punto de referencia los textos que surgirían con las narraciones.

Tercera fase, época formativa: inicia un desarrollo de formación especialmente en cuanto a la literatura y la ciencia del sufismo, la cual empieza con al-Sarray hasta llegar a Ibn Arabi. Este período marca la culminación de lo que sería el período clásico y abre el camino para la siguiente fase.

Cuarta fase, período moderno: inicia en plena culminación de la tercera fase. Durante este momento empezarán a formarse los turuq, un tipo de orden espiritual que se encuentra introducida en el camino místico del Islam donde aparecerán otras hermandades o escuelas de este mismo sistema.

Quinta fase, período contemporáneo: es la última etapa de desarrollo por la que pasa el sufismo en su aparición, llamándose también período contemporáneo, pues desde este momento, con el fin de la formación y auge de lo que serían los turuq mayores, van a permanecer hasta la actualidad.

La distinción de las etapas de desarrollo del sufismo permiten establecer y reconocer una serie de coincidencias que surgieron con otros autores como E. Geoffroy y D. Gril, lo que permite darle mucha más consistencia al surgimiento del sufismo y sus periodos de formación. Sin embargo, es importante resaltar que a ciencia cierta no se tienen datos exactos o comprobados que permitan analizar su procedencia con mayor exactitud.

Muchos expertos coinciden en que el sufismo empieza a potenciar su carácter diferencial con Hasan al-Basri, pues es en este momento donde se distingue del resto de las ciencias islámicas, aún cuando no aparece un término para nombrarlo. En un primer panorama, se considera que dentro del sufismo están vivas todas las posibilidades de manera realizada en las generaciones, lo cual hace innecesario crear una diferencia de las prácticas del Islamismo que ya se conocían.

Además de las ciencias islámicas, crece la ciencia que se enfoca en el conocimiento, estudio y análisis de los estados espirituales, así como de las realidades que yacen dentro de las revelaciones, incluyendo el papel que tienen los profetas. Uno de los autores más importantes de este momento es Ya’far al-Siddiq, que es considerado para el chiismo como el imam. Ya’far al-Siddiq será considerado también como el primero en dejar constancia de manera escrita de las interpretaciones de carácter espiritual generadas desde El Corán. Otra figura de gran relevancia durante el desarrollo será Rabia al-Adawiyya, una mujer que decide trascender los conceptos de ascesis y que se inclina hacia la marca de al-Basri. También se introduce en el camino del Amor, que recibe el nombre de mahabba e išq) y el camino de la Sinceridad, llamado ijlāṣ, relacionados directamente con Dios, concebidos como los motores necesarios para empezar el camino espiritual. Así, surgieron otras figuras importantes que empiezan a marcar el desarrollo del sufismo descubriendo y analizando los elementos necesarios para que cada ser siga de manera idónea el sendero espiritual que le permita conectarse con Dios.

Es así que, con esta etapa de desarrollo también está la teología especulativa dentro del Islam, contando también con los inicios de lo que sería la filosofía musulmana. El sufismo inicia con el desarrollo de una teología, pero también con una interpretación y cosmovisión que se sale del camino que estaban tomando inicialmente los textos del islamismo. Durante este momento, también, el tawhid, concepto central del Islam, es definido desde el punto de vista de sufismo, el cual parte de que no solo es un concepto que se ligue a lo teológico, sino que también está relacionado y vinculado como una meta u objetivo de realización espiritual. Es un período en el que se incorporan las prácticas esenciales como la recitación de recuerdos o lo que se dio a conocer como las sesiones de audición espiritual.

Principios, enseñanzas y características del sufismo

Los principios del sufismo están basados en las escrituras sagradas a las que se acogen (El Corán y La Sunna), pero también en los procesos y enseñanzas que se fueron desarrollando con su práctica. Es así que se encuentran los siguientes elementos y creencias dentro de esta doctrina:

 

practicas sufies

Prácticas sufíes

Si bien las prácticas religiosas de la comunidad sufí no se diferencian a grandes rasgos de la religión musulmana y sus prácticas, dado que hay una fuerte relación con los turq y prácticas comunes de todo el pueblo islam entre los que están los rituales de las plegarias, la limosna, los ayunos y las peregrinaciones, aparecen también otra serie de aspectos que se cree que benefician a los seguidores entre los que están la recitación del texto sagrado, El Corán, así como también la enseñanza de todos los principios que hacen parte de la religión, la compañía espiritual y la solidaridad, entre otras prácticas religiosas obligatorias.

En el sufismo, las plegarias aparecen como una práctica voluntaria , especialmente las oraciones nocturnas que reciben el nombre de qiyam al-layl. También toman gran importancia los actos que el ser humano realice con absoluta sinceridad, llamado ijlas, las cuales hacen referencia a un trabajo que se realiza primero de forma interna y que están enfocadas a la entrega del ser con Dios.

Prácticas de carácter individual

Son conocidas también como prácticas específicas, las cuales se realizan de acuerdo a la necesidad individual y particular. Entre estas prácticas están presentes la recitación de un modelo en específico de recuerdo de Dios, proceso que recibe el nombre de Wird, el cual constituye la base de una gran parte de las hermandades o turuq, y uno de los más importantes componentes de los iniciados en la religión.

Prácticas comunitarias

Son todo tipo de prácticas religiosas en las que se incluyen los miembros que hacen parte de una misma tariqa y en la que cada uno puede conectarse con el otro. Una de las principales prácticas que se realiza en comunidad, dentro de las órdenes sufíes, son las sesiones de recuerdo, que reciben el nombre de dhikr, así como la danza espiritual llamada hadra o también imara, y finalmente las prácticas de audición espiritual a las que se refieren como sama’.

Sesiones de recuerdo

Cada una de las sesiones de recuerdo, conocidas como dhikr o maylis, consisten en un tipo de reuniones en las que se reúne la comunidad de los ya iniciados y en las que se da el proceso de recuerdo mutuo en relación con Dios. Es decir, es una reunión para recordar a Dios a través de varios métodos que varían de acuerdo a la comunidad, sin embargo, la mayoría de ellos suelen incluir la recitación del texto sagrado El Corán, además de la invocación de nombres de divinidades, la enseñanza de un elemento religioso o espiritual, y en algunos casos, se realiza una lectura compartida de textos o narraciones en específico.

La audición espiritual

Conocida también como sama’, aparece a menudo dentro de la práctica de las sesiones de recuerdo. Se trata de un proceso en el que se recita la poesía de acuerdo a la temática espiritual o la temática sagrada que se esté llevando a cabo con el fin de facilitar que el alma de los presentes ingrese a un grado de significación sutil en el camino espiritual, proceso que recibe el nombre de lata’if. Generalmente las prácticas incluyen la poesía sufí, la cual puede aparecer en árabe, pero también en otros idiomas como el turco o el persa. Cada una de las comunidades, o tariqa, puede o no, incluir instrumentos musicales que acompañen la recitación de poemas. La mayoría de ellos optan por usar instrumentos de percusión, sin embargo, el objeto protagonista será siempre la voz de los presentes.

Las danzas espirituales

La danza espiritual que se realiza en el sufismo recibe el nombre de imara o de hadra. Se trata de un tipo de danza ritual que puede variar de acuerdo a la tariqa, sin embargo, esencialmente se trata de un proceso y práctica que incluye una concentración en la respiración profunda, además de rítmica. Una de las danzas espirituales más conocidas de este tipo, son las danzas rituales de África, pero también la danza de los derviches giróvagos que se realiza en la tariwa Mevleví.

la sunna

 

Organización: turuq (cofradías o hermandades)

Una de las características más importantes del sufismo, tiene que ver con la forma en la que se organizan los miembros de este sistema religioso, pues se agrupan en una serie de hermandades que son conocidas como turuq. Este tipo de cofradías se distinguen por la constante búsqueda que realizan hacia la purificación del alma del ser humano, proceso que les permitirá lograr el conocimiento divino y la realización dentro de la realidad Divina. Para ello se requiere el aprendizaje de las enseñanzas espirituales que se encuentran dentro de las revelaciones del texto sagrado, El Corán, aunque también toman las narraciones de La Sunna, en la que aparecen los dichos y las experiencias de los profetas y demás divinidades dignas de culto para llevar a la práctica dentro del camino espiritual, proceso que será guiado por un maestro autorizado que hace parte de la cadena de iniciación.

En cuanto a la diferenciación de cada una de ellas, estas pueden hacerse a partir de los principios y enseñanzas particulares que cada una de ellas realiza, así como el proceso a través del cual se dan a conocer los maestros que hacen parte de la cadena de iniciación.

El sueño espiritual

Cada uno de los musulmanes iniciados en el sufismo, aspira por alcanzar la meta de la mística de esta escuela a partir del recuerdo de los tiempos en los que la comunidad, especialmente los integrantes del sufismo, eran poetas, adivinos, magos, predilectos del Profeta o suscitadores de milagros.

Concepción de Dios

Para el sufí, Dios es quien causa todo lo que sucede en el mundo, de manera que cada una de las acciones que realizan los seres humanos, así como sus servidores, son muestra de la acción de los dichos y actos, pues si no fuese así, serían semejantes a Dios y de esta manera podrían realizar cualquier cosa que ellos quisieran. En este sentido, el que las cosas funcionen de esta manera es muestra de que Dios es responsable de las acciones que se hagan en la tierra, y el ser humano está siempre conforme con lo que Dios decida sobre su vida pese a que en principio pueda no estar de acuerdo.

Unidad del ser

Es un aspecto central dentro del sufismo, dado que consideran que los seres humanos están integrados con la Divinidad. Así, el sufismo se centra en que somos Uno, lo que incluye la comunidad, el universo, el ser, la ecología, etc. Todo se forma con la Verdad y no es posible que los seres en la tierra se separen de ella. De esta manera, cuando se comprende esta verdad central en el sufismo, aparecen una serie de efectos que tienen lugar en el sentido de la identidad y el reconocimiento acerca de quiénes somos, la relación de nosotros con los demás y en general, en todos los aspectos que hacen parte de nuestra vida. Comprender la corriente de amor en relación con la forma de la vida, es dar paso a la concepción de la Unidad que hay detrás de todas las formas.

La corriente de amor

Dentro del sufismo aparece un método central de práctica que es el desarrollo de la presencia y del amor. En este sentido, la presencia del amor es capaz de despertar en el ser humano la esclavitud propia en relación con el mundo, pero también con los procesos psicológicos, por lo que el amor cósmico puede tocar con lo Divino. Para el sufismo, el amor es en últimas, la activación más alta de la inteligencia del ser, dado que sin la presencia del amor no sería posible lograr nada ni de manera espiritual, ni de manera social, científica o incluso de forma artística.

El amor, en el sufismo, es capaz de generar seres purificados por este sentimiento, siendo libres de sí mismas y desligadas de las cualidades particulares relacionadas con el amado. No hay un servicio específico por una cualidad propia, dado que en el sufismo se ve como una de las partes de la Fuente.

 

El Sufí

Sufí es el término usado para nombrar a cada uno de los seguidores de esta escuela. Así, aparecen una serie de aspectos propios del ser que hacen parte de este sistema diferenciados de la siguiente manera:

El sufí antiguo se caracterizó por usar vestidos hechos con lana, hecho que estaba profundamente asociado con el atributo de la humildad.

El sufí es concebido como un ser que está en búsqueda de la pureza.

Además de la pureza y el camino espiritual, el sufí también busca la sabiduría.

Consideran que el camino espiritual es el único medio para encontrarse con Dios.

El Sufí cree que Dios es el responsable y líder de todo cuanto sucede en la tierra.

Hay una conexión y un sentido de Unidad integrado a lo Divino.

El vestido de lana en el sufí es visto como un atributo de la vida en humildad

sufismo

 

Grandes figuras del sufismo

Cada uno de los miembros, como sus representantes, fueron fundamentales dentro del desarrollo y evolución del sufismo. Así, logramos reunir a algunos de ellos a continuación:

Abu Yazíd al-Bistami: es una de las figuras más representativas del sufismo, dado que fue uno de los primeros místicos. Su aporte más importante fue la colección de principios fundamentales del sufismo con contenido chocante y paradójico, el cual se enfocaba en la ruptura de las rutinas racionales e ilusorias que se establecían en el ego del ser humano.

Al-Ÿunaid (al-Bagdadí): también fue conocido por los sufíes como  “el Imam al-Yunaid”. Su labor estuvo dedicado a la influencia por su énfasis dentro de la doctrina del Tauhíd, que hace referencia a la Unidad Divina y la unidad con lo Divino. Fue uno de los primeros en criticar los extremismos a los que estaban llegando muchos místicos, resaltando la importancia de construir una base y un límite de la sharí’ah en relación con la tendencia de algunos por creer que estaban en un rango superior al de la misma ley. Dejó una serie de tratados escritos en su obra que son de gran valor para los sufíes y los expertos.

Al-Hallaÿ: una de las características centrales que destacó la labor de esta figura del sufismo, tuvo que ver con el carácter de rebeldía con respecto a sus ideas, que también lo mostraban como un mártir de las mismas. Según las enseñanzas que recibió al ser discípulo de al-Yunaid, se inicia en la fe y se consagra como Sheij. Su posición fue siempre crítica y constante cuestionamiento con respecto a los literalistas y místicos. Gran parte de su tiempo lo dedica a la enseñanza de las verdades de la religión hacia pueblos, desplazándose a distintas regiones para continuar con su labor. Pronunciar “Yo soy el Real”, refiriéndose a sí mismo como una figura divina, fue suficiente para generar sentencias en su contra, de manera que permanece preso durante ocho años y luego es ejecutado en el año 309 H. Por un lado, están quienes reprueban la condena, mientras que otros la consideraron justa al proclamarse.

Al-Suhrawardi (Sihab Al-Din Yahia): muchos expertos y miembros de la religión coinciden en que muere luego de ser perseguido por sus enemigos, especialmente por los literalistas, quienes lo condenan porque sus ideas estaban enfocadas a los conceptos gnósticos. Es conocido como “El maestro de la Iluminación” o “El maestro del despertar”, pues funda la corriente filosófica y mística en la que confluyen aspectos de la filosofía profética, así como la sabiduría de la Persia antigua y la filosofía platónica. Es una de las figuras más importantes para el enfoque filosófico del sufismo, pues deja una serie de obras entre las que se encuentran El libro de la Sabiduría de la Iluminación, además de cuentos simbólicos.

Al-Gazzali: durante la primera fase de su vida era uno de los discípulos de Al-‘Ash‘ari, más tarde una crisis espiritual lo lleva a dejar todo, pues era rector de la Universidad Nizamiiah, considerándose como uno de los intelectuales más grandes de la época. Posteriormente se dedica a realizar una serie de viajes en los que se enseña a cada una de las regiones a las que viaja hasta el final de sus días a la edad de 52 años en el año 1111 después de Cristo. Una de las obras más importantes de esta figura del sufismo es La revivificación de las ciencias de la Fe, además de La Destrucción de los Filósofos, una de las obras más controvertidas y polémicas que fue objeto de estudio para los posteriores gnósticos y místicos que se interesan por su legado.

Ibn ‘Arabi: es uno de los representantes de la culminación en cuanto al pensamiento gnóstico de la fe del sufismo. Sus obras se caracterizan porque van mucho más allá del lenguaje usado en la psicología espiritual, incluso de la ética y tocan con la importancia de practicar el desapego, pues es la forma de lograr internarse en los temas metafísicos de una manera mucho más profunda. Su pensamiento estuvo influenciado por el aspecto de lo místico y la filosofía del Islam, hecho que se evidencia en sus obras, como lo son Revelaciones de La Meca, Engarces de la Sabiduría, entre otros.

Textos sagrados del sufismo

Para los seguidores del sufismo, son dos las sagradas escrituras para su práctica religiosa. En primer lugar, como para toda la fe musulmana, está El Corán, que contiene los más altos principios de la religión, y en segundo lugar está la Sunna, con otra serie de apartados que son de suma importancia en el sufismo.

 

El Corán

Entender el contenido del Corán en el sufismo implica también entender la mística y la meditación que se practica, dado que es mediante esta experiencia que se facilita la comprensión de sus textos para los creyentes. El sufismo plantea un esfuerzo por interiorizar las revelaciones coránicas en el interior de cada ser, para revivir las experiencias y así, sentir al Profeta. De esta manera, para el sufismo, la revelación coránica constituye la última revelación, pues es la más completa. 

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La Sunna

Por otro lado, la Sunna representa para el sufismo una colección de hechos y enseñanzas de Mahoma, pero también de sus compañeros, por lo que se convierte en una de las guías y formas de vida que deben seguirse.

En principio, el sufismo no era concebido como una rama separada de los principios centrales que se dictaminaban en el Islam. Los maestros que narran la iluminación lo hacen a partir de una cadena de transmisión que toma como punto de partida el Profeta Muhammad. Sin embargo, sí aparecen una serie de diferencias en cuanto a las interpretaciones de la fe musulmana que no cuestionan la validez central de la revelación coránica. El sufismo representa los logros más altos que hacen parte de la cultura musulmana, pues de hecho, fueron un gran punto de partida dentro de valores como la moderación, pero sobre todo, de la tolerancia.