Brujería, historia de una tradición viva

Brujería: creencias, prácticas y origen de la brujería

¿Qué es la brujería?

Se puede definir como un conjunto de creencias, actividades, prácticas y ritos que se realizan de forma oculta por personas en particular o grupos de personas a quienes se les atribuye el nombre de brujas en el caso de las practicantes femeninas, mientras que se llaman brujos para denominar a los hombres que lo practican. Estas personas estarían dotadas de facultades mágicas que usan para practicar acciones negativas o positivas en otras personas.

Las brujas son, quizá, una de las creencias más presentes en una gran variedad de culturas y religiones desde la antigüedad, cuyas interpretaciones también han sido muy diversas en las culturas que las conciben dentro de sus creencias y fundamentos. En el cristianismo de Occidente, por ejemplo, la brujería está fuertemente ligada a la creencia del Diablo, lo que desembocó la persecución de quienes se pensaba que practicaban esta actividad, pues se llamó la “Caza de brujas”.

Origen de la brujería

La  creencia de la magia en general, apareció entre la Grecia Y Roma de la antigüedad, no obstante, se trataba de una concepción que establecía una diferencia de varios tipos de magia, las cuales se dividían de acuerdo a la intención con la que se hacía. Por un lado, estaba la magia benéfica que se realizaba de manera pública y que se podía considerar como necesaria en los augures romanos, mientras que la magia con fines maléficos, la cual buscaba afectar a alguien en particular, fue perseguida por mucho tiempo.

La práctica de la magia era atribuida a hechiceras, concepto que se evidencia dentro de varios autores clásicos, los cuales mostraban que, la creencia de las hechiceras estaba ligada a la idea de que ellas podían transformarse fácilmente en animales que tenían la facultad de volar. La magia, según los textos, se practicaba con fines propios o en favor de otras personas, mayormente en lo que se llamó la magia erótica, pero también para generar males en otros seres. Estas primeras concepciones consideraban que las practicantes se reunirían en horas de la noche a invocar a través de conjuros a dioses como Selene, Diana y Hécate. Así, las brujas más conocidas dentro de la literatura clásica y la mitología, fueron Medea, un arquetipo de bruja y mujer inusual que iba en contra del prototipo ideal dentro de la época, y Circe, una hechicera a quien se le atribuía poder transformar a sus enemigos en animales a través de pociones mágicas.

Hacia finales de la Edad Media se empieza a crear una nueva imagen de las brujas, una nueva concepción que se asocia con el culto al Diablo y la herejía. Es así que empiezan a configurarse una serie de características entorno a la figura de la bruja entre las que están: realizaciòn de pactos con el Diablo, práctica de magia negra con fines propios o particulares, posibilidad de volar en palos, pueden convertirse en animales y/o demonios, todas sus prácticas hechiceras se realizan con la ayuda de ungüentos, practican relaciones sexuales con demonios que pueden tener forma de súcubos o íncubos, practican el aquelarre o sabbat: encuentros en la noche con el Diablo, entre otros. Una vez definida esta serie de características, la idea de la brujería empezó a predominar durante esta época hasta llegar a la Edad Moderna. En el Antiguo Testamento de la religión cristiana, la brujería está asociada ciertamente a una prohibición de la práctica de la hechicería o de la magia, la cual consistía principalmente en la invocación de espíritus o dioses a través de fórmulas mágicas que eran obtenidas de la sabiduría sobrenatural, así como anticipar acontecimientos futuros y prácticas en las que se pretendía influir en otras personas.

Para el siglo XX y el siglo XXI, el término “bruja”, empieza a ser aceptado por las religiones que hacen parte del neopaganismo o neo paganas, y también por las sectas ocultas, quienes empiezan a tomar sus prácticas y desarrollarlas a fin de sus propias creencias.

Persecución de las brujas: Caza de brujas

La persecución hacia las mujeres catalogadas como brujas se realizó principalmente entre los siglos XV y XVIII después de Cristo, actividad que recibió el nombre de “caza de brujas”. La persecución se realizó especialmente en el continente europeo, hecho que afectó a casi todo su territorio con una fuerte presencia en el centro de Europa en los estados que estaban bajo la autoridad del Sacro Imperio Romano Germánico y también de la Confederación Helvética. Según varias investigaciones realizadas proporcionan cifras que se acercan a los 110.000 procesos y cerca de 60.000 ejecuciones a brujas, aunque se estima que se puede tratar de cifras mucho más altas.

La acusación con la que se realizaron estos procesos tenía que ver comúnmente con la demonolatría, actividad que consistía en la adoración y el culto al demonio, lo que para los cristianos empieza a ser una forma de idolatrarlo. Entre las principales prácticas de los procesos estaban presentes las tortura principalmente, medio por el cual se pretendía obtener la confesión de las mujeres acusadas de brujería.

El tema conocido como “Las brujas de Salem” escrita por el dramaturgo Arthur Miller en el año 1953 es uno de los principales factores que logra popularizar la expresión de “caza de brujas”, por lo que desde este momento se emplea esa frase para aplicarla a cualquier tipo de persecución ideológica.

Reconocimiento de las brujas

En cuanto al reconocimiento de las mujeres, se establecieron una serie de situaciones mediante las cuales se podían identificar, entre estas se encuentran las siguientes, las cuales, en su mayoría, implican el uso de la tortura para poder reconocerlas:

  • En la piel se podían ver manchas. 
  • En los interrogatorios proporcionaban información confusa intencionalmente o se contradecían para confundir a quienes las acusaban.
  • En el fuego, la bruja debía andar sobre el , tomar un hierro candente o incluso meter la mano en él.
  • En caso de que la mujer tuviera la “marca del Demonio” y de esta no brotaba nada al ser pinchada con una aguja, se trataba de una bruja.
  • Si bien se consideraba que una bruja o brujo podía flotar y volar, esto justificaba que no podía pesar más de 5 kg, por lo que en caso de que fuese así, era acusado de brujería.
  • Mediante la tortura, el dolor hacía llorar a las mujeres, por lo que, en caso de que no llorara, definitivamente se trataba de una bruja.
  • Si una mujer es arrojada al agua y su cuerpo flota, era una bruja.

Características y prácticas de atribuidas a la brujería

Si bien la brujería es un conjunto de creencias que ha vivido por mucho tiempo, también es cierto que estas creencias han sido adaptadas y acogidas por otras formas de religión, por lo que a ciencia cierta las caracterìsticas de la brujería varían en una tradición u otra. Sin embargo, aquí se encuentran las prácticas y conceptos mas comunes y originales de la brujería:

Magia y hechizos

Sin duda una de las principales características de las brujas es la realización de hechizos y el uso de la magia negra, medios que les permitían alcanzar sus cometidos, los cuales podían ser benéficos o maliciosos. Los hechizos se hacían con el fin de enfermar a otras personas, a animales, e incluso llevarlos a la muerte, así como también desencadenar fenómenos de la naturaleza que podían acabar con las cosechas. Los hechizos catalogados como buenos consistían en la curación de enfermedades a las personas, así como también mejorar las condiciones y los resultados de las cosechas.

Pacto con el Diablo

La idea de que las brujas estaban relacionadas con el Diablo fue una atribución que tomó una gran fuerza dentro del pensamiento cristiano, principalmente. Esta creencia estaba ligada a la idea de que una vez la bruja realizaba el pacto con el Diablo, ella se comprometía a rendir culto a este ente para así poder obtener un tipo de poderes sobrenaturales que le permitían y facilitaban realizar maleficios para perjudicar no solo a personas, sino también a elementos o fenómenos de la naturaleza, además de poder volar en demonios, palos o en animales y transformarse tomando la figura de animales como los gatos y los lobos.

El Aquelarre

De acuerdo a la creencia de que las brujas realizaban pactos con el Diablo, se llegó a pensar que para ello, tenían una serie de reuniones que se realizaban en horas de la noche, en lugares apartados de la comunidad, como zonas boscosas y que incluían la adoración al Demonio. Estas reuniones tuvieron varios nombres entre los que resaltan el Sabbat o el Aquelarre. Mientras que el primer término fue otorgado por los antisemitas como acusación, Aquelarre procedía de aker (macho cabrío) y de larre (campo o lugar), de manera que se usaba como referencia del sitio en el que se llevaba a cabo la reunión. Generalmente eran reuniones en las que participaban personas del pueblo en acontecimientos como las celebraciones, la recolección de la cosecha, entre otros.

Durante el Aquelarre, se creía que se realizaban varias actividades, entre ellas: la recitación del Credo al revés (según los cristianos), la consagración de una hostia de color negro que era elaborada de distintas sustancias, consumo de grandes banquetes que incluían tejidos o carne humana y la promiscuidad sexual, así como sacrificios humanos. Es así que este conjunto de prácticas en el Aquelarre tenían como principal propósito la adoración en comunidad al Diablo. De ahí que establezcan fechas de celebración de los aquelarres, una de ellas, se cree que es la noche del 30 de abril hasta el 1 de mayo, la cual recibió el nombre de “La noche de Walpurgis”.

La transformación en animales

Con frecuencia se asocia a las brujas con el poder de transformarse en animales u otras figuras vivas. La cultura popular del norte del continente europeo afirmó que las brujas podían transformarse en cualquier animal, pero mayormente lo hacían en los gatos negros. Por otro lado, en la cultura de Guatemala, se creía que las brujas realizaban una serie de rituales en la que con pocos movimientos corporales podían sacar de su cuerpo su alma y en este sentido, lograr convertirse en cualquier especie animal que desearan.

Si bien las brujas podían cambiar de apariencia transformándose en un gato, también se asoció su imagen llena de fealdad donde se representa como una mujer anciana y desagradable, no obstante, también se pensaba que las brujas podían realizar modificaciones sobre su aspecto, pues podían hacerse ver como una mujer joven y hermosa, así como una mujer anciana y fea. Esta modificación ciertamente tenía un fin, pues la belleza de la mujer joven podía fácilmente seducir a los hombres que quisieran y luego llevarlos a la perdición.

La capacidad de volar

Es otra de las características más presentes dentro de la brujería. Esta idea se construyó sobre informes que fueron enviados por los inquisidores a Felipe II luego de una misión que realizó en Galicia. Es así que Felipe II, así como también sus antecesores, deciden realizar una solicitud a la Santa Inquisición con el fin de que se realicen investigaciones que permitan confirmar la veracidad de este tipo de leyendas atribuidas a que las brujas podían volar. En los primeros informes, cuyas investigaciones no llegaban a un punto en concreto, evidenciaban no encontrar pruebas que permitieran confirmar lo que anunciaban las leyendas. Sin embargo, la investigación continuó y empieza a tomar un rumbo diferente cuando los inquisidores empiezan a afirmar en sus escritos ser testigos de que las brujas podían volar y que incluso, las habían visto salir por las chimeneas en sus escobas.

Símbolos asociados con la brujería

Aunque se trata de una práctica y conjunto de creencias que aparecen desde la antigüedad, en la actualidad aparecen una serie de figuras con las que se suelen asociar las prácticas de la brujería, entre los cuales aparecen los siguientes:

El pentagrama

Esta figura usada en la brujería, se trata de una estrella de cinco puntas cuyos espacios representan un elemento de la naturaleza, el viento, el fuego, la tierra y el agua rodeados de un círculo que señala el espíritu que los rodea.

El pentagrama invertido

En este caso, el pentagrama se pone de forma invertida para simbolizar la estrella de la mañana que toma el nombre de Satanás para sí mismo. Puede estar dentro o fuera de un círculo. El pentagrama invertido es usado en las prácticas de la brujería con el fin de realizar rituales ocultos que permitan conjurar espíritus malignos.

La estrella y luna creciente

Según las investigaciones realizadas, la brujería usa esta figura con el fin de simbolizar el camino del satanismo, así como el satanismo lo usa con la dirección opuesta con el fin de evidenciar el camino hacia la brujería.

Baphomet

Se trata de una deidad demoníaca, por lo que también se convierte en uno de los símbolos más usados para representar a Satán. Generalmente esta figura suele estar presente en rituales realizados por brujos o brujas.

Cabeza de cabra

Se dice que la cabra cornuda se trata de un dios de los brujos, mientras que por el lado del satanismo, se usa la cabeza de cabra para hacer una burla al Cordero que representa a Jesús y que muere por los pecados de la humanidad.

En una gran variedad de manifestaciones religiosas las brujas tienen el poder de transformarse en animales, tal es el caso del continente americano en la zona norte, donde se cree que el brujo o la bruja puede convertirse en un animal protector que puede ser volador o terrestre. En el caso de América del Sur, se cree que las brujas pueden convertirse principalmente en aves, aunque también aparecen otras especies como las cabras, los cerdos y otras aves.