Escepticismo ¿Su origen, creencias, símbolos? y más

Escepticismo: ¿Qué es, cómo surgen y qué enseñan los escépticos?

 

¿Qué es el Escepticismo? Derivado del griego “skeptikós”, el escepticismo suele relacionarse directamente con dos términos esenciales: el de reflexión y el pensamiento, aunque también se vincula con otros conceptos como: la observación, la examinación y la investigación. En este sentido, el escepticismo es una doctrina del conocimiento que formula una postura de duda frente a cualquier tipo de información que considere que no tiene bases sólidas, aunque también aparece esta actitud frente a opiniones, situaciones o creencias que se hayan declarado como hechos.

Así, el escepticismo es una posición de desconfianza e incertidumbre frente a situaciones concretas. Inicialmente se usa el escepticismo para nombrar a los miembros que hacían parte de la escuela filosófica, los cuales, frente a distintas situaciones cuestionan, no afirman ni niegan, por lo que se queda en un estado de reflexión en el que no se pronuncia una posición ubicada en alguno de los dos extremos.

Es importante destacar que el escepticismo en el ámbito religioso en específico, no debe confundirse con el ateísmo, dado que se trata de una posición fijada por principios distintos que explicaremos en este artículo a detalle.

 

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Origen del escepticismo

Los inicios del escepticismo se marcan en el siglo III a.C., con Pirrón de Elis y los pirrónicos, que como mencionamos, serían llamados luego como los “escépticos”, dada su posición imparcial. Pirrón de Elis, fundador de la escuela filosófica, recibió una gran influencia por la silenciosa sabiduría que profesaban los orientales durante su expedición militar.

Etapas del escepticismo

Desde su aparición, el escepticismo antiguo se divide en tres periodos principales:

Primer período: conocido como el pirronismo, se trató de la forma del escepticismo más antiguo, que lleva su nombre por su fundador, Pirrón de Elis. Según Pirrón, ni la razón ni los sentidos le pueden proporcionar al ser humano la certeza o un conocimiento verdadero, razón por la que se debe abstenerse de hacer juicios o establecer criterios frente a un hecho. En otras palabras, el ser humano debe permanecer indiferente con el fin de conseguir un estado de ánimo neutro y particular que recibe el nombre de ataraxia, asociado también con la tranquilidad y la serenidad.

Este primer período del escepticismo en el que su principal precursor es Pirrón, contó con la compañía de uno de sus discípulos más reconocidos, Timón de Fliunte, consolidándose como los escépticos más importantes de lo que fueron los inicios del escepticismo.

Segundo período: fue conocido bajo el nombre de escepticismo académico, también como escepticismo medio. Durante este período los miembros que hacían parte de la Academia platónica, filósofos, llegan a ocupar el liderazgo de esta como lo fue Arcesilao, el cual, era contemporáneo de Timón, y considerado como el primer filósofo en introducir la filosofía del escepticismo dentro de la Academia. Otra figura importante durante esta segunda etapa es Carneades, quien desarrolla una teoría probabilística basada en el conocimiento. Así mismo, otros académicos y pirrónicos coinciden en el tiempo, sin embargo, se sabe que no establecieron relaciones cercanas entre estas dos corrientes filosóficas.

Tercer período: llamado finalmente como la escuela escéptica, es considerada, debido a su desarrollo, como la recuperación de lo que era el pirronismo en su etapa inicial y en el curso del tiempo, sobre todo cuando llega a su fin la orientación escéptica dentro de la Academia. Durante esta tercera fase, se desarrollan dos períodos más. Por un lado está el período de los filósofos pirrónicos, mientras que por otro está el de los médicos. Los primeros se caracterizan por ser empíricos, mientras que los segundos eran metódicos.

Está preocupación y posterior búsqueda de restauración y recuperación de la orientación pirrónica, fue iniciada principalmente por Ptolomeo de Cirene, siendo continuada por Enesidemo de Cnosos. No obstante, otra de las figuras que más resalta en este tercer período es Sexto Empírico, dado que deja varios libros escritos donde explica de forma detallada aspectos clave dentro del escepticismo en su etapa inicial, pues constituye el conocimiento del escepticismo inicial.

 

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Fundador del escepticismo: Pirrón de Elis

Nacido en el 360 a.C., Pirrón de Elis fue un filósofo griego en la Antigüedad clásica, a quien se le considera como el fundador y el primer filósofo dentro de la escuela del escepticismo, además de ser el precursor de la escuela del Pirronismo, la cual, posteriormente daría paso al escepticismo. Procedente de una familia humilde, se dedica a acompañar a Alejandro Magno durante sus expediciones a la India, al regresar los ciudadanos lo nombran como el gran sacerdote de Elis. Se especula que sus conocimientos fueron adquiridos a través de numerosos viajes que realizó durante su juventud. Lo cierto es que se tiene muy poca información del filósofo y el único testimonio escrito dentro de la filosofía pirrónica se trató de una oda laudatoria que está dirigida a Alejandro Magno.

Timón el Silógrafo, uno de sus discípulos, es quien recoge el legado de su doctrina filosófica a través de una serie de escritos que han llegado a partir de Sexto Empírico. En el testimonio, Pirrón tenía una posición radical, dado que negaba que fuera posible poder alcanzar los primeros principios dentro de la deducción aristotélica. Es así que Pirrón no acepta el principio del silogismo en la Edad Media, el cual consistía en una forma de razonamiento deductivo e inductivo que se basaba en dos premisas y una conclusión, por lo que el pirronismo fue rechazado en la escuela escolástica.

Durante este período, Pirrón de Elis recibe apoyo de uno de sus más fieles discípulos, Diónidas, quien además de acompañarlo con los miembros de la escuela del escepticismo, Pargus y Lopecio, también contribuyen a todo el proceso de difusión de las enseñanzas y la filosofía de esta corriente.

Principios del escepticismo y enseñanzas

El escepticismo, dentro del ámbito religioso, es la duda frente a las creencias y también frente a las formas de manifestación de la religión. El escepticismo no debe confundirse con el ateísmo, dado que el ateísmo expresa en un sentido general la no creencia en figuras divinas o deidades, así como también la no creencia en seres sobrenaturales, mientras que los escépticos cuestionan la autoridad de estos seres, así como también disputan los distintos fenómenos religiosos, pues dudan de la veracidad de las deidades e incluso, de la efectividad con respecto a las prácticas religiosas que existen.

En otras palabras, el escepticismo niega la posibilidad de conocer una verdad objetiva, pues refuta a partir del desarrollo histórico de las ciencias, así como también la experiencia de los seres humanos. El aporte más importante del escepticismo a la filosofía es el principio: la suspensión del juicio, dictado por Pirrón.

Pirronismo

Hablar del escepticismo implica remitirnos directamente al Pirronismo, la escuela inicial del escepticismo que se funda en el siglo IV a.C. por Pirrón, aunque es conocida gracias a las obras de Sexto Empírico. Su principio más importante está establecido dentro de la acatalepsia, lo que no puede ser comprendido o concebido de forma concreta, lo que remite a la capacidad de no realizar afirmaciones con respecto a las doctrinas que se presentan como relativas frente a la verdad de objetos de la propia naturaleza. De esta manera, cada uno de los enunciados puede presentarse con justificación dentro de la contradicción.

Frente a proposiciones que no son evidentes, como el dogma, los pirrónicos no realizan afirmaciones o negaciones. Es decir, que, para cualquier asunto o aspecto no evidente, los pirrónicos establecen argumentos tanto a favor, como en contra de este con el fin de llegar a una conclusión, proceso que evita la instalación de una creencia.

El pensamiento pirrónico también está dividido en tres ejes centrales. Por un lado están los efícticos, en los cuales hay una “suspensión del juicio”, los zeéticos, quienes “se dedican a buscar”, y los aporéticos, “quienes participan dentro de la refutación”.

La filosofía del pirronismo está basada en el objetivo psicológico y en los argumentos en los que se fundamenta los cuales son de carácter epistemológico, además del problema de la Inducción y el problema del criterio. Es así que, a través de la suspensión del juicio, la mente del ser humano puede llegar a la ataraxia, considerado un estado de ecuanimidad. Es este el principal propósito del Pirronismo, similar al de las demás escuelas que hacen parte del  Helenismo.

A continuación presentamos una lista de las características generales sobre las que se basa el escepticismo religioso:

El bien más importante para el ser humano y su espíritu, es la felicidad. La felicidad en el escepticismo se basa en la tranquilidad absoluta para el espíritu o la también conocida ataraxia, que implica un estado de serenidad y de imperturbabilidad.

La ataraxia no consiste en una negación de las cosas del mundo, sino en un estado para el ser humano a través del cual puede contemplar el mundo desde la tranquilidad sin que este le afecte.

El ser humano debe abstenerse de establecer un juicio y así mismo, de reconocer que se capta a través de las cosas, dado que solo es posible aplicar una idea según la forma en la que las cosas nos afectan.

Tanto los conocimientos como las doctrinas, las creencias y otras fuentes de información deben ser siempre puestos en cuestión y en este sentido, aplicar sobre ellos una indagación que permita analizarlo desde todos sus ángulos.

El ser humano debe evitar la intranquilidad o la preocupación por alcanzar el conocimiento absoluto de algo, dado que esto solo representa una fuente permanente para la consecución de la perturbación, hecho que da paso a la infelicidad.

 

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La visión religiosa

El escepticismo empieza a formular una posición con respecto a la religión en el momento en el que se enfrenta a ella, pues es atacado tanto por la religión popular de carácter politeísta, como también desde el concepto filosófico divino, el cual reposa esencialmente dentro de la escuela estoica, otra de las ramas del helenismo. El escepticismo no concibe directamente la existencia de Dios como un ser vivo, así como tampoco es compatible con otros aspectos como la adivinación, dado que considera que carecen de fundamento real, o incluso, que son supersticiones absurdas que no tienen una base certera, por lo que siempre deben estar sujetas al cuestionamiento y la discusión de sus partes.

 

Posibilidad de conocimiento

El escéptico se niega a aceptar el conocimiento perceptual o el conocimiento sensible y el racional desde un criterio fijo, dado que considera que a partir de la existencia de diferentes experiencias del ser humano, es posible reconocer la existencia de conocimientos diferentes. Así mismo, el escepticismo niega que existan las representaciones catalépticas, por lo que se debe eliminar el término es, y reemplazarlo por “lo que en este momento está siendo”. Un ejemplo de ello es: “la nieve es blanca”, lo que es erróneo y debe sustituirse por “la nieve en este momento me parece que es blanca”.

Concepto de el bien y el mal

Bajo ninguna condición el ser humano puede afirmar o catalogar algo como específicamente bueno o malo dentro de una visión absoluta. Esto, porque no se puede decir o establecer cómo o qué es el bien, sino a partir de cómo nos parece que puede ser.

El materialismo

En el escepticismo, el materialismo inicia desde el principio de que no existen aspectos o cosas incognoscibles, pues las cosas son desconocidas y sólo podrán descubrirse y conocerse a través de la ciencia y de la práctica, ejes fundamentales en el proceso. Es así que el escepticismo, desde su posición filosófica, no puede aportar pruebas específicas y verdaderas de la incognoscibilidad de las cosas que existen en el mundo.

La posición ética

Según Pirrón, nada es en esencia completamente verdadero o completamente falso, sino que, solo es una apariencia. En este sentido, tampoco nada puede ser verdaderamente bueno o verdaderamente malo, dado que solo aspectos como las leyes, las opiniones y las costumbres lo establecen en alguno de estos dos parámetros.

El sabio, a partir del escepticismo, no debe elegir una cosa u otra, pues las acciones son resultado de una inclinación, la cual está basada directamente en las creencias de que una cosa puede o no, ser mejor que otra. La supresión de un juicio lleva al ser humano, también, a la supresión de las acciones, lo que conduce, posteriormente, a una apatía, que también es llamada como un estado de “quietismo”. Es, precisamente la apatía la que permite que el ser pueda abandonar el deseo.

Conocimiento de las cosas

Dentro del escepticismo actual hay grandes diferencias con el escepticismo inicial de Pirrón. Inicialmente, en la postura del escéptico, no es posible conocer las cosas en su verdadera naturaleza, no es posible conocer cómo son las cosas en realidad, dado que solo se puede llegar a concebir las cosas como nos parecen que son. La información que llega a los sentidos del ser humano solo le permite formular una apariencia acerca de cómo son las cosas, por lo que esta visión superficial no permite establecer una postura en la que se afirme un concepto verdadero ni propiamente incorrecto.

En este sentido, la postura coherente es la de suspender el juicio intelectual y abstenerse de pronunciar o mencionar un dictamen. Sin embargo, el escepticismo de la actualidad, ha pasado a ser un nuevo dogmatismo, dado que considera que solo lo que los sentidos nos permiten percibir, es lo realmente correcto o verdadero, mientras que lo demás son métodos de conocimiento erróneos y carentes de bases sólidas que permitan conocer su verdadera naturaleza, así como también los personajes que denominan a los aspectos que no les conceden la razón.

 

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La felicidad

El escepticismo establece que todo acto que consista en no poder conseguir lo que el ser humano desea en el fondo o perder, incluso, todo lo que ha conseguido, lo lleva a un estado de infelicidad. En este sentido, la felicidad podrá conseguirla y liberarse de esa tristeza si el ser humano lucha por ser libre de los deseos.

En la actualidad, el escepticismo religioso hace referencia a una serie de pruebas y métodos especialmente científicos e historias para su aplicación. Hablar de escepticismo, también implica hablar de desconfianza, apatía, incertidumbre, recelo, suspicacia y otras posturas que implican un cuestionamiento. Es importante señalar que el escepticismo es lo contrario del dogmatismo, dado que se establece una forma de corriente en la que el ser humano no puede aprehender frente al objeto, y el objeto es cognoscente, por lo que va a depender de factores que no le permitan llegar al mismo. 

Los últimos escépticos antiguos desarrollaron sus enseñanzas en el último siglo antes de Cristo hasta después de Cristo en el siglo II.