Epicureísmo: ¿Su origen, creencias, símbolos? y más

Epicureísmo: Origen, principios y enseñanzas 

 

¿Qué es el Epicureísmo? Es un movimiento basado en un sistema filosófico que se enfoca en las enseñanzas de Epicuro, un filósofo griego, razón por la que recibe este nombre. Es la doctrina del Helenismo que más se conoce, sin embargo, no deja de ser tema de discusión por los modernos tratadistas del epicureísmo planteando ideas basadas en el placer como constituyente del bien supremo y como objetivo de vida.

Es así que el Epicureísmo se enfoca en conseguir una vida feliz a través de un proceso de búsqueda inteligente en los placeres, placeres en relación con el otro, como los placeres sexuales, pero también en la ataraxia y en las amistades entre los cercanos.

 

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Origen del Epicureísmo

Hacia el año 306 a.C., Epicuro adquiere la finca llamada “El Jardín”, una finca que estaba ubicada en las afueras de Atenas, lugar en el que funda la primera escuela de filosofía y que incluía la participación de hombres y mujeres del lugar, una de las grandes novedades del momento dentro de las escuelas griegas. Epicuro toma busca este lugar en un intento de aislarse de la vida política, así como también de la sociedad, para dedicarse a la práctica de la vida estética, el conocimiento y la amistad.

La labor filosófica de Epicuro tuvo lugar en plena época helenística, en un período en el que Grecia sufría de una importante inestabilidad en el ámbito político y social, especialmente, a esto se suma la angustia personal que aparece a partir de la muerte de Alejandro Magno hasta llegar al fin de la República Romana. No obstante, en este período también empiezan a aparecer otras ramas del Helenismo como lo serán el estoicismo y el escepticismo.

Regresa a Atenas a la edad de 35 años, lugar en el que permaneció hasta sus últimos momentos. Allí fundó finalmente la escuela de filosofía basada en sus ideas. En “El Jardín”, se dictaban una serie de charlas y convivencias que incluían celebraciones y actividades para compartir alimentos. Este lugar estaba fundamentalmente inclinado a ofrecer un retiro intelectual, alejándose de las investigaciones científicas y la paideia, como si pasó en las escuelas de Aristóteles y Platón.

No había restricción para el ingreso a la escuela, por lo que podían entrar personas de cualquier clase y condición, razón que provocó un gran escándalo, dado que a la escuela llegaban personas -socialmente respetables-, pero también otras personas que no eran bien vistas, como es el caso de los esclavos y sobre todo, de las mujeres, dado que esta actividad era completamente inusual para la época. El éxito de su escuela tuvo lugar especialmente en zonas como Asia Menor y personas del resto de Grecia iban a escuchar sus ideas a la escuela, El Jardín.

Si bien el Epicureísmo es una de las ramas del Helenismo, razón por la sigue la filosofía basada en el arte de la vida y en la búsqueda de un desarrollo de vida feliz y buena, Epicuro sostiene la idea de una doble tarea, la cual estaría enfocada, en primer lugar, en el miedo al  dolor, el temor al destino, a los dioses y el temor a la muerte, proceso que se resuelve desde la parte física. Mientras que, por otra parte, esta tarea debía ser puesta en manos de la ética.

 

Fundador de la religión: Epicuro

Epicuro, conocido también como Epicuro de Samos, fue un filósofo griego que funda la escuela del Epicureísmo, en la que se destacan aspectos clave dentro de su doctrina relacionados con el hedonismo racional y el atomismo.

Epicuro nace en el año 341 a.C., en una de las islas Espóradas griegas, en Samos, siendo el segundo de cuatro hijos en el seno de una familia humilde. Su madre, llamada Querestrata se dedicaba a la práctica de la adivinación, mientras que su padre, Neocles, era un maestro de escuela, labor que se cree, sería auxiliada por su hijo. Neocles que había posicionado como colono con la ayuda del estado, razón por la que Epicuro, posteriormente, hereda la ciudad ateniense aunque su nacimiento no había sido en este lugar.

Desde su plena juventud, Epicuro tuvo un espíritu crítico marcado y un deseo de conocimiento, proceso que lo llevó a dejar las enseñanzas tradicionales de las escuelas y empezó a buscar mucha más información en otros filósofos de la época. Es así que a la edad de 14 años se convierte en alumno de Pánfilo, un discípulo de Platón del que Epicuro aprendería las bases del idealismo platónico, aunque posteriormente considerara esta posición como un fraude, razón por la que rechaza la idea dentro de su filosofía.

Hacia el año 323 a.C., cuatro años más tarde, Epicuro decide irse para Atenas, pues cumplía dieciocho años y debía presentarse para el cumplimiento del servicio militar. Una vez termina esto, regresa en el 321 a.C a su casa, nuevamente. Su familia ya no se encontraba en el mismo lugar, pues se habían trasladado a Colofón luego del decreto de la amnistía política, la cual establecía la recuperación de tierras en Samos, razón del abandono. Allí permaneció hasta el año 311 a.C., estudiando a Nausífanes, un discípulo de Demócrito y de Pirrón, un filósofo atomista. El estudio de este filósofo representó un aspecto determinante en la formación de Epicuro.

Pese a las constantes rivalidades entre el Epicureísmo y el Estoicismo, las enseñanzas de Epicuro se establecen con fuerza por los seguidores, así como también se veneran sus doctrinas, permanecen intactas como constancia de una tradición que se mantiene viva. No obstante, el Epicureísmo tuvo una época de caída en cuanto a su credibilidad, puesto que fue desacreditada la doctrina debido principalmente a la confusión, la cual no ha desaparecido completamente, relacionada entre las ideas del hedonismo sensual y los principios.

 

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Partes de la filosofía de Epicuro

La filosofía de Epicuro está dividida en tres ejes principales: la canónica, la física y la ética. En este sentido, es importante señalar que su filosofía se caracteriza por ubicarse en oposición frente a la filosofía platónica, en la que no existe sino una sola realidad que es la del mundo sensible.

Las partes de la filosofía son:  

  • La canónica

Esta parte de la filosofía estudia la forma en la que se conoce y distingue lo verdadero de lo falso. Solo es posible distinguirlo a través de la sensación, por lo que constituye la base del conocimiento en la medida en la que produce imágenes que se van desprendiendo de los cuerpos y que son captadas por los sentidos.  El ser humano puede reaccionar frente a las sensaciones desde el placer o el dolor, lo que produce posteriormente los sentimientos, los cuales constituyen la base de la moral. Para que las sensaciones y las ideas puedan tener una base adecuada, deben tener la claridad suficiente, pues de en caso contrario llevarían al error.

En el momento en el que las sensaciones empiezan a repetirse de forma continua, empiezan a ser grabadas por la memoria, formando lo que el filósofo denominó como las “ideas generales”, que son completamente diferentes a las planteadas en el platonismo.

Los procesos de conocimiento con cuatro según Diógenes Laercio y estas son: las sensaciones, las ideas generales, los sentimientos y finalmente las proyecciones imaginativas, mediante las cuales es posible  concebir los elementos existentes, los átomos, aunque los sentidos propiamente no puedan no puedan percibirlos. Los procesos de conocimiento son los principios que rigen el modo en el que el ser humano puede conocer la realidad. Su aplicación le permite la concepción de la naturaleza desde la física.

  • La física

Epicuro señala que toda la realidad se forma a partir de dos elementos principales. Por un lado está la formación por medio de los átomos, los cuales tienen peso, forma y extensión, mientras que de otro lado está el vacío, el cual constituye el espacio en el que se mueven los átomos. Es así que lo que hay en el mundo es producto de combinaciones varias que son formadas por los átomos especiales, que no son los mismos que forman el cuerpo, no obstante, el alma sigue siendo algo material, pues está compuesto por átomos y cuando muere el cuerpo, el alma también muere.

En relación con la totalidad de la totalidad, los átomos que la forman le permiten ser eterna. En otras palabras, Epicuro habla de que no hay un origen desde el caos o como se piensa, un momento en el que todo inició. Esta concepción nace de la influencia de Demócrito, aunque Epicuro modifica la filosofía, de manera que no acepta el determinismo que el atomismo mantiene dentro de su forma original. Esta es la razón por la que aparece el elemento de azar dentro del movimiento de los átomos, lo cual conduce a la relación de causa y efecto que asegura la libertad.

Es importante destacar la preocupación de Epicuro por salvaguardar la libertad, dado que la considera fruto de la ética, pues representa la culminación del sistema filosófico en el que se someten las demás partes. Su importancia radica en la necesidad de la siguiente parte de la filosofía de Epicuro: la ética.

  • La ética

Como mencionamos, la ética es la culminación del sistema filosófico del fundador de la escuela del Epicureísmo. Así, en la medida en que la felicidad se presenta como el propósito principal del ser humano, por su parte, la filosofía se convierte en una actividad en la que cualquier persona puede y debe realizar, sin importar características que lo diferencien de otras personas como lo son la condición social, el sexo, la religión, la edad, etc.

Para comprender la ética que establece el filósofo, será necesario partir de dos ejes centrales. El primero de ellos está relacionado con todo aquello que la filosofía de Epicuro desea evitar: el miedo en sus diferentes presentaciones. Mientras que, por otro lado, está todo aquello que el ser humano persigue y sueña porque representa lo más valioso y bueno para él.

Dentro de la ética del Epicureísmo aparece una constante lucha entre los miedos que paraliza y perturban al ser humano, proceso que ha sido designado como el “tetrafármaco”, entendido como la medicina que va en contra de los cuatro grandes miedos más importantes para el ser humano: el temor hacia los dioses, el temor hacia la muerte, el temor hacia el dolor y el temor entorno al fracaso en el proceso de la búsqueda del bien.

Sin embargo, el temor hacia los dioses, en la filosofía de Epicuro, es absurdo, dado que estos no tienen participación dentro de los asuntos de los seres humanos y tampoco actúan en función de emociones como la ira y la cólera. A partir de esto, los dioses se deben ver como un tipo de modelo de virtud que es digno de ser imitado, pues se mantiene la armonía en sus relaciones de amistad con los demás.

Con la creación de la escuela del Epicureísmo, Epicuro se enfrenta a las convenciones sociales que funcionaban en su época. Critica la vida política relacionándola con la sobrevaloración de la riqueza y del poder, los cuales señala como un tipo de medios inútiles que no le permiten al ser poder alcanzar la felicidad y la tranquilidad. Así, también, también cuestiona y critica la desigualdad existente entre mujeres y hombres con la de griegos y los llamados “bárbaros”, además de la esclavitud.

 

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Principios y enseñanzas del Epicureísmo

Para comprender los principios del Epicureísmo, debemos partir de la idea de que en esta religión hay una inclinación y preferencia por los placeres intelectuales por encima de los placeres sensuales, los cuales pueden llegar a perturbar la paz del espíritu del ser humano. Es así que la verdadera felicidad se alcanza desde la serenidad que es producto de la dominación de los miedos, los cuales suelen estar representados con la figura de los dioses, la vida en el futuro y la muerte. De esta manera, el objetivo del Epicureísmo es lograr la eliminación de estos miedos.

Solo con la moderación y el desapego, Epicuro establece que es posible alcanzar la tranquilidad que conlleva a la constitución de la verdadera felicidad para el ser humano, pues aún con la idea infundada del materialismo, el filósofo evidencia su creencia en la libertad con respecto a la voluntad, pues algunos átomos son libres y su movimiento puede ser espontáneo, una noción que se asemeja a la mecánica cuántica con el principio de incertidumbre.

Teoría atómica: en el fundamento de Epicuro, se muestra una lucha en contra de la superstición y el idealismo, razón por la que la postura del filósofo reposa en la ciencia de la naturaleza, siendo la única fuente capaz de dar explicación clara a estos fenómenos, fenómenos que fueron inicialmente materiales. En primer lugar se parte desde la teoría atonal de Demócrito, basada en la idea de todo cuanto existe está constituido de partículas indivisibles y mínimas, las cuales, dependiendo de su organización, darán forma a los seres.

Los fenómenos podrán explicarse a partir del movimiento de los átomos, el cual se puede generar de forma autónoma e independiente de las influencias posibles entre los átomos. En este sentido, las explicaciones de la superstición pierden su fundamento.

Objetivo del Epicureísmo: a diferencia de las demás escuelas y ramas que surgen del Helenismo como religión, el Epicureísmo no pretende convertirse en una escuela teórica. De esta manera, las enseñanzas que se imparten se realizan con el fin de que cualquier persona pueda conocerlas y llevarlas a la práctica con el fin de alcanzar la felicidad y la serenidad. El Epicureísmo intenta eliminar los miedos y temores para que el ser humano pueda llevar una vida plena y placentera en todas sus etapas. Para el alcance de este objetivo, se usarán tres elementos empiristas clave: la física atomista, la ética hedonista y el conocimiento.

 

Doctrina del Epicureísmo

El placer no se conforma con el cuerpo, sino que debe ser un placer, también, intelectual. La doctrina del Epicureísmo se basa en la idea de que la presencia de la felicidad o del placer, son sinónimos que indican la ausencia del temor y dolor que pueda padecer el ser humano, con el hambre, el aburrimiento, la tensión en la sexualidad, entre otros. Así, el Epicureísmo se presenta como la forma en la que se plantea una búsqueda del equilibrio entre la mente y el cuerpo a través de la ataraxia.

El rol de la razón

El Epicureísmo comprende la existencia del placer como un bien y el dolor como un mal, por lo que es necesario administrarlo de forma inteligente (placer y dolor). Es así que el ser humano necesita rechazar los placeres que son seguidos por sufrimientos mayores, así como también deberá aceptar los dolores cuando le siguen los placeres mayores.

La razón en el Epicureísmo desempeña un papel fundamental en la felicidad, pues le permite al ser poder alcanzar la ataraxia, es decir, la imperturbabilidad, que es comparada por el filósofo con “un mar en calma”.

Sufrimientos y placeres del ser

Una de las características centrales de la filosofía del fundador del Epicureísmo, es que los sufrimientos y los placeres son producto de la realización de los apetitos, los cuales también pueden presentarse de forma imposibilitada. Es así que se clasifican en tres categorías de apetitos:

Naturales y necesarios: son los apetitos que están relacionados los elementos básicos de primera necesidad del ser humano, tales como la alimentación, el sentido de seguridad y el abrigo. Son apetitos que pueden ser satisfacerse fácilmente.

Naturales pero no necesarios: aquí están todos aquellos que se desarrollan de regular pero no son estrictamente requeridos, como lo son: la gratificación en el ámbito sexual y las conversaciones agradables.

No naturales ni necesarios: son los apetitos que ni se requieren ni surgen de forma orgánica. Aquí están apetitos como la fama, la búsqueda incansable de poder, el dinero y el prestigio en sociedad.

Los placeres en el Epicureísmo

Epicuro establece una división entre los placeres del cuerpo y los placeres del alma, aún cuando su filosofía estaba lejos de ser dualista, dado que considera el alma y el cuerpo hechos de la misma naturaleza. En este sentido, identifica los placeres de alma y cuerpo de la siguiente manera:

Placeres del alma: estos placeres son superiores a los del cuerpo, dado que este tiene una vigencia en el momento y es corto. Los placeres del alma permanecen por mucho más tiempo y facilitan la posibilidad de atenuar los dolores de los que padece el cuerpo.

Placeres del cuerpo: si bien puede pensarse que son los más importante, lo cierto es que proponen un equilibrio de forma voluntaria y consciente frente a los placeres, no obstante, no es posible conocer el placer sin antes conocer el dolor, razón por la que se no se puede prescindir del hambre si es que se desea disfrutar del gran banquete.

Las virtudes cardinales del Epicureísmo

La ética que establece Epicúreo está basada en las virtudes cardinales de la religión, las cuales son: la justicia, la honestidad y la prudencia, o el equilibrio que debe haber entre el placer y el sufrimiento. Es importante señalar que Epicuro señala su preferencia por la amistad que al amor, dado que en términos de tranquilidad, la amistad es la que menos resulta inquietante y perturbante.

Psicología materialista

Una de las características centrales de la filosofía del Epicureísmo, es su cercanía y relación con la psicología materialista. El Epicureísmo sostiene que las sensaciones son provocadas a partir de un flujo de imágenes que son proporcionadas por los cuerpos y que impresionan a los sentidos del ser humano. En este sentido, tiene lugar el materialismo, dado que se confía en la fiabilidad de las sensaciones de forma absoluta, no obstante, pueden haber errores que surgen en el momento en el que la sensación se interpreta incorrectamente.

Si bien los fenómenos están formado por átomos, la concepción del alma es compuesta también por átomos, razón por la que el alma también se materializa. Es así que alma y cuerpo permanecen unidos y después de la muerte, el alma no trasciende ni se va del cuerpo, esto por que no existe el alma con una naturaleza distinta a la del cuerpo material, por lo que no hay lugar para el idealismo.

La felicidad del ser humano

 

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La felicidad está representada con los placeres sencillos, los cuales provienen de los estados de serenidad y tranquilidad en la vida y en la verdad. Uno de estos placeres está en la comprensión de las cosas como son, un placer que no es posible perder después de que se ha alcanzado. La clave de la felicidad también está en llevar una vida sencilla en la que se dependa lo menos posible de los objetos superfluos, por lo que la felicidad natural elimina los temores y se concentra en la moderación y la imperturbabilidad.

  • La impresión sensorial el Epicureísmo

En primer lugar se debe destacar que Epicuro sostiene que el origen, así como el fundamento del conocimiento del ser humano es la sensación causada a partir de la acción de objetos que se encuentran en el exterior y son corpóreos, los cuales llegan a producir en el ser humano una impresión sensorial, que es definida como phantasía. En cuanto al origen de la Phantasía de la que habla Epicuro, se refiere inicialmente al conjunto de átomos que ingresan a los órganos sin generar cambios y que se emiten por la superficie exterior de los cuerpos.  Así, lo que se conocerá como “efluvios atómicos”, será la creación de una imagen que se presenta de forma exacta de los objetos, la cual puede ser distinta y clara en caso de que la fuente que la emite esté cerca, mientras que si hay interferencias y es borrosa, se tratará de una fuente emisora lejana que produce una interrupción en el envío.

Sin embargo, es clave señalar que en el Epicureísmo la sensación no se toma como un mecanismo de conocimiento racional, hecho que fue ampliamente confundido. La producción de las sensaciones se realizan a partir de impresiones ordenadas, determinadas y organizadas entre sí con la prolépseis, también conocida como preconceptos, los cuales representan las imágenes mentales generales que son construidas desde la repetición de impresiones relacionadas. Los prolépseis son el fundamento del lenguaje y los juicios para poder asignar un nombre, los preconceptos.

Distinción de la verdad y la falsedad

El criterio para poder distinguir la verdad de la falsedad, en el Epicureísmo, solo será posible a través de la impresión sensorial. La impresión sensorial puede ser interna o externa. Es así que la distinción de la verdad de la falsedad se realiza por este proceso, dado que todo concepto que no venga de la impresión sensorial fácilmente será rechazado y tildado como falso, por lo que se estiman aspectos en la impresión a partir de la claridad, la prueba directa con la que se podrá determinar su certeza.

No obstante este proceso dotado de empirismo no se extiende a otros tipos de imágenes, como lo son las alucinaciones, las visiones o los sueños, dado que estos no se basan en objetos de la realidad o de una actividad que se realice en el interior de la mente, sino que se producen a partir de lo que Epicuro llama “efluvios casuales” de átomos, los cuales se combinan de forma aleatoria.

La discusión sobre los dioses

Las ideas que se tienen sobre los dioses, son discutidas en el Epicureísmo como una jerarquía idéntica relacionada con efluvios sutiles directamente de la divinidad.

Aunque si bien la física de Epicuro excluye el teologismo, los fundamentos de la religión popular griega, en Epicuro no se presentan propiamente con el ateísmo. El filósofo acepta la existencia de los dioses dada la universalidad  de su creencia, la cual se sustenta en el hecho empírico que señala la generalización de la creencia, la cual proviene de los efluvios atómicos que son capaces de emanar los dioses a la mente, por lo que no penetran en los órganos del ser humano. Los dioses son considerados como entes libres e indiferentes de cualquier pasión o de cualquier perturbación posible.

Visión del Epicureísmo sobre la muerte

Para esta doctrina religiosa, la muerte no debe causar en el ser desasosiego, dado que el alma no existe, razón por la que no podrá subsistir sin el cuerpo, pues se trata de un conjunto de átomos ínfimos que se encuentran distribuidos en todo el organismo del ser humano. Por tanto, la muerte es la finalidad de la unión del cuerpo y psiché (alma), lo que impide que el alma pueda ser inmortal y en este sentido, transmigrar. Esta es una de las características por las que se asemeja a la teoría aristotélica.

La moderación

En el Epicureísmo es preferible actuar con moderación, pues esto le permite al ser humano permanecer en un estado de imperturbabilidad, también conocido como ataraxia, en el que se eliminan necesidades que surgen desde la intención y todo tipo de deseos artificiales. Mientras menos deseos tenga el ser, más natural podrá ser y así, le será más fácil vencer el dolor y el temor que puede llegar a establecerse con gran poder.

La fortaleza

Uno de los grandes elementos del Epicureísmo es el coraje o la fortaleza, pues solo este componente le permite al ser humano poder liberarse de la ansiedad, pero sobre todo, del miedo. La fortaleza le permite superar los males que no se pueden evitar y que generan efectos sobre el cuerpo, como es el caso de la muerte o de la enfermedad, entre otros resultados. No obstante, estos efectos también pueden actuar sobre el estado de ánimo, generando el miedo al futuro, el miedo a los dioses, la aparición de la tristeza, etc.

Importancia de la amistad

Una de las virtudes que más se elogian en el Epicureísmo religioso, es la relación de la amistad. La amistad es la más valorada puesto que representa una satisfacción personal y un enriquecimiento, además de que en ella se supone el origen de la justicia social, la cual se concibe como una especie de pacto en el que se establece el siguiente precepto: “no dañar ni ser dañado”. Es, según la tradición, el fundamento sobre el que se construye la sociedad.

 

Símbolos del Epicureísmo: el tetrapharmakon

Partiendo de la idea de que en el Epicureísmo presenta cuatro principios elementales de conductas para lograr la curación del alma representados en los cuatro grandes miedos, la filosofía es representada a través del símbolo del Tetrapharmakon, una figura creada, una carta delta en la que se encuentra un triángulo que encierra la letra phi en el centro de este, la cual es considerada como la primera letra de la palabra pharmakos.

Siendo una de las ramas más importantes del Helenismo como religión, la escuela del Epicureísmo tuvo muchos discípulos reconocidos, entre los que se encuentra el poeta romano Horacio, el gramático griego Apolodoro, el estadista Plinio el Joven y Lucrecio el poeta.

Las secuelas del pensamiento de Epicuro perduran por varios siglos luego de su muerte, aunque con el advenimiento de la Edad Media sufrió un declive importante, pues en este período se destruye gran parte de los escritos que había establecido el filósofo griego, especialmente porque su filosofía fue rechazada por el cristianismo. A esto se suma el intento fallido de integración que es generado por el aristotelismo y el platonismo.